- JUN. 09, 2008 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
Curación
La energía divina, la actividad de Dios, fluye por todo mi cuerpo, dándome más vida y energía. Mi cuerpo es un templo sagrado. Bajo la dirección del Espíritu Santo me renuevo constantemente.
A medida de que me doy más cuenta de que mi cuerpo es un templo divino, alineo mis pensamientos y acciones con la guía de Dios en mí. En Corintios leo: “Lo que se entierra es un cuerpo material, lo que resucita es un cuerpo espiritual. Si hay cuerpo material, también hay cuerpo espiritual”. Mientras me doy más cuenta de esto, más disfruto de plenitud. Al estar más consciente de esta verdad, establezco mayor salud y bienestar por medio de la actividad de Dios.
1 Corintios 6:19
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que no sois vuestros?”.