Se busca incluir a los menores de 3 a 17 años en casas de familiares de las reas.
Álex y Ernesto (nombres protegidos), de 15 y 14 años respectivamente, han sufrido por dos años la ausencia de su madre, quien se encuentra detenida en la Cárcel de Mujeres, tras ser acusada de perjurio.
Los adolescentes vivían con su padre, quien por sus carencias económicas no les proporcionaba alimentos ni educación. Pero desde hace cinco meses comparten otro estilo de vida junto a sus tías, gracias al proyecto Niños Libres, que impulsa el Instituto Nacional del Niño y la Familia (Innfa).
El programa, que se inició en el 2006, también beneficia a 193 niños cuyas madres purgan una condena en la Penitenciaría.
El objetivo del proyecto es que los hijos de las internas tengan un núcleo familiar protegiendo su integridad.
La ayuda se realiza a través de convenios entre organizaciones no gubernamentales (ONG), el Innfa, la Vicepresidencia de la República y el Ministerio del Litoral.
Estos organismos asignan un presupuesto para las becas mensuales, que cubren alimentación, salud y educación.
Álex se muestra contento y agradece por la ayuda que le brindan a él, a su hermano y a su madre, quien también recibe orientación para que pueda reinsertarse a la sociedad cuando obtenga su libertad.
Julieta San Lucas, trabajadora social de la fundación Jesús por los Niños del Ecuador, contó que el proceso abarca además a unos 320 menores que reciben ayuda psicológica.
“Ellos mejoran su entorno familiar gracias a la capacitación que se les brinda”, expresó San Lucas, quien agregó que antes de la reinserción familiar, el menor pasa por un proceso de adaptación de seis meses.
Mientras Úrsula Cox, coordinadora regional del proyecto, expresó que para trabajar con los menores se realizó previamente un censo penitenciario el pasado 15 de mayo.
El informe reveló que en la Cárcel de Mujeres de Guayaquil viven 20 niños menores de tres años, que comparten la celda con sus madres.
Cox aclaró que los pequeños de cuatro años en adelante son acogidos por fundaciones que previamente capacitan al familiar que lo tendrá a su cargo.
Sin embargo –dijo–, si las madres desean que sus hijos sean acogidos dentro del programa antes de los tres años, pueden hacerlo desde los once meses.
“La interna tiene una participación activa con sus hijos, para que no se quiebre el vínculo maternal”, aseveró Cox.
Pedro N.
Padre de los menores
“Estoy agradecido con la fundación por la ayuda que me han brindado al permitirme estar con mis hijos”.
Úrsula Cox
Coordinadora del proyecto
“El programa es muy bueno porque ha disminuido el número de niños que viven en las cárceles con sus madres”.