La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 8 de Junio del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Naturaleza
    El Tema
    Piqueo de la semana
    Consultorio
    Dr. Tecno
    Lo Nuevo
    Columnistas
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Destino
    El Aguacate
    Gastronomía
    Libros
    Vivienda
    De Cine y Del Resto
    Salud
    Cocina de Patricia
Naturaleza 
‘Yo vi el documental’
Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail

“Nos creemos dioses del planeta y no somos más que un poco de primates fuera de control”. Jamás olvidaré esas palabras de Paul Watson, capitán y fundador de Sea Shepherd Conservation Society y fundador de Greenpeace mientras veía –paralizada de indignación, impotencia, vergüenza y desconsuelo– Sharkwater,  filme presentado al público hace varias semanas en cines australianos.

Rob Stewart, director y productor de Sharkwater  –documental reconocido y aclamado con 26 premios internacionales– es canadiense, amante del mar, fotógrafo, biólogo, tiene 27 años; su pasión por los tiburones lo ha llevado a documentar el mundo marino desde que tenía 13, contribuyendo para Canadian Wildlife Federation’s Magazines, BBC Wildlife, Discovery Channel, GEO Magazines, ABC y otros.

Lo que empezó como una idea romántica de mostrar la perfecta armonía entre las especies y el océano y el deseo intenso de demostrar la fragilidad y el comportamiento del tiburón, más allá de los falsos temores creados por películas como Tiburón, se convirtió en una descripción visual tétrica de lo que pasa en mar abierto con los cuerpos de los tiburones, luego de ser expropiados de sus aletas.

El documental, que dura 89 minutos, abre con escenas y datos sobre la vida marina, los tiburones y las fobias humanas, creadas en su mayoría por películas como Tiburón. En la mitad de la cinta, Rob Stewart
se une con Paul Watson en aguas de Costa Rica y Guatemala; en ese momento es cuando Sharkwater toma un rumbo distinto y descubre procesos ilegales en mar abierto, en los puertos, en las leyes y en empresas multimillonarias que trafican aletas de tiburón.

Las islas Galápagos son de Ecuador, pero también  Patrimonio de la Humanidad, ¿qué estamos esperando?


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados