Domingo 08 de junio del 2008 Economía

Un préstamo que cambia vidas en sectores rurales y urbanos

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TISALEO. Tungurahua. Sergio Tisalema posee quince cabezas de ganado que compró -de a poco- con los préstamos en una cooperativa. También cultiva papas en un terreno cercano a su casa.

Desde la casa de Sergio Tisalema hasta el lugar donde crecen sus quince toros hay que recorrer 20 minutos en carro por una angosta vía de tierra. Así se muestran las condiciones en el páramo del cantón Tisaleo, en Tungurahua.

Tisalema, un padre de familia de 60 años,  recorre ese camino todos los días para alimentar al ganado. Lo hace a las 05:00, antes de empezar su trabajo de  producción de papas y moras.

Para este campesino ambateño, la estabilidad económica de la que goza actualmente no hubiera sido posible sin la confianza que la cooperativa (Mushuc Runa)” puso en él. “Ahora tengo reses, una casa y un terreno, pero cuando hice mi primer crédito  no poseía propiedades”, comenta.

“El Banco de Fomento nos pedía escrituras de la casa, pero la cooperativa no”, relata mientras espera que el ganado termine de alimentarse con la mezcla de afrecho y sal.

En la ciudad hay otros relatos de personas que -dicen- la vida  les cambió cuando recibieron dinero del sistema cooperativista. María Cujano tiene 36 años y el año pasado decidió dejar de “trabajar para otros”.

“Monté mi propio negocio, me prestaron $ 2.000 abrí un depósito de cervezas y colas que vendemos los fines de semana en las ferias”, explica.

Cujano y Tisalema trabajan para sustentar a sus familias y obtener el dinero necesario para pagar el préstamo . “En cualquier momento podemos hacer otro”, anotan.
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