El IESS lleva diez días sin directivos. El Consejo Directivo tiene temas pendientes.
Una serie de denuncias sobre presuntos procesos de corrupción y roces políticos entre las dos principales autoridades del IESS (Rubén Flores, presidente del Consejo Directivo, y Héctor Égüez, director general), desembocaron en la salida de ambas autoridades, dejando en acefalía al Instituto.
Este es únicamente el último capítulo de la inestabilidad administrativa del Seguro Social, que solo en el gobierno del presidente Rafael Correa ha tenido cuatro directores generales y tres presidentes de directorio.
Para Rubén Barberán, ex presidente del Consejo Directivo, esto es sorprendente, pues aparentemente ambas autoridades debían trabajar por un solo proyecto: el del Gobierno.
Rubén Flores, según fuentes próximas al IESS, era cercano a los militantes de la línea académica del Gobierno. De hecho, cuando asumió el cargo, dijo que llegaba para aplicar la propuesta elaborada por la Secretaría Nacional de Planificación del Estado (Senplades), que finalmente fue criticada.
Mientras que Égüez tenía una cercanía al círculo del ministro de Economía de ese entonces, Ricardo Patiño. Égüez, por ejemplo, apareció en el denominado ‘pativideo’.
Aparentemente nunca fueron colaboradores cercanos. Pero el 6 de mayo pasado, el presidente del Consejo Directivo, Rubén Flores, envió un oficio a Héctor Égüez, pidiéndole que suspendiera todas las contrataciones de empleados.
Égüez reconoció que en su periodo ingresaron 1.200 empleados, pero que en realidad 407 eran nuevos cargos, de los cuales la mayoría fueron al sector de la salud. Sin embargo, el malestar entre los dos funcionarios era evidente por el ingreso de personal. Solo a la Dirección entraron 34 personas.
Además, el tema del manejo de las inversiones también causó roces, esta vez con la Comisión Técnica, pues Égüez criticaba su labor.
El conflicto se agudizó y el 29 de mayo el director fue removido por el Consejo Directivo, pero con el voto salvado de Flores. El sábado siguiente, Flores, que acudió al gabinete itinerante del Presidente en Atuntaqui, fue “invitado a retirarse”. Ese día Correa dispuso su salida por escrito.
Al interior del IESS, las fuerzas se inclinaron a favor de Flores. El último día, Blanca Melo, de la Asociación de Empleados, jubilados y funcionarios del área informática le presentaron su respaldo. Ellos le pidieron que destituyera a quienes habían ingresado con Égüez, pero no pudo hacerlo pues no estaba dentro de sus competencias.