Uno de los creadores de la Teología de la Liberación visitó Ecuador recientemente. Advierte que la Tierra está crucificada por el consumismo y que las iglesias deberían liderar la lucha para bajarla de la cruz.
Es uno de los creadores y el máximo defensor de la llamada Teología de la Liberación, una corriente de la Iglesia católica que utiliza elementos del marxismo para interpretar los evangelios. El brasileño Leonardo Boff, de 69 años y autor de más de 70 libros llegó al país la semana pasada para dictar una conferencia sobre ‘Ética cristiana y transformación social’, invitado por la Iglesia luterana del Ecuador que cumple 50 años.
Boff fue uno de los 140 teólogos sancionados por promulgar teorías ajenas a la doctrina de la Iglesia en el papado de Juan Pablo II. En septiembre de 1988 el Vaticano lo convocó al diálogo, y el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger, actual Sumo Pontífice, lo interrogó y sancionó con el silencio público. En 1992 dejó los hábitos del sacerdocio. A la Teología de la Liberación, cuya esencia es la opción por los pobres, Boff incluye ahora a otro “gran pobre” que es la naturaleza, a la que, dice, también hay que liberar.
¿Cómo fusiona la Teología de la Liberación, lo religioso con lo ambiental?
La Teología de la Liberación nació escuchando el grito del mundo, sea pobre, indígena, sea mujer; pero se ha dado cuenta, y yo por lo menos, en los años 80, que no solo los pobres gritan: gritan las aves, gritan las florestas, gritan los animales, grita la Tierra en su totalidad, porque está siendo devastada sistemáticamente por el tipo de civilización, de consumo que tenemos. Entonces la marca registrada de la Teología de la Liberación es la opción por los pobres contra la pobreza y a favor de la vida. Hay que insertar dentro de la opción por los pobres, el gran pobre que es la Tierra.
La Teología de la Liberación no sería integral si no incluyera toda esa dimensión de la naturaleza, de los oprimidos, porque formamos una gran comunidad de vida. El ser humano es un hilo de esa cadena de vida. Hay que ver que esa cadena está amenazada, está oprimida. Tenemos que movilizar fuerzas para liberarla, ahí fue el entronque de la Teología de la Liberación y discurso ecológico.
¿Cuándo identificó a la Tierra como otro pobre?
Como franciscano yo he tenido siempre eso, pero era una voz aislada. En los años 70 y 80, el problema era el pobre, las grandes masas aplastadas, culturas oprimidas, y no entraba la naturaleza y yo como franciscano ya escribía, pero nadie le daba importancia a eso. Cuando surgió dentro de la ONU este problema del desarrollo sostenible nos hemos dado cuenta de que nuestro desarrollo era absolutamente insostenible, porque era hecho por relaciones de opresión social y la devastación que se estaba haciendo en nuestros recursos naturales era por las grandes transnacionales, por el tipo de economía, entonces la misma lógica que explota a las clases, al país, al continente, explota a la naturaleza, que es la lógica de buscar la acumulación a precio de devastación, y ahí la Teología de la Liberación concretó sus movimientos ecológicos de bases.
¿Usted cree que la gente está tomando más conciencia de cuidar la naturaleza?
Hay un crecimiento enorme en la conciencia, pero no es suficiente ni adecuada a los daños que se ha hecho. Por ejemplo en Brasil hay la necesidad de exportar soya, carne, pero se hace con deforestación.
¿Y qué se hace para reparar el daño a los bosques?
Como hay una floresta inmensa, los grandes empresarios son unos analfabetos ecológicos, porque les cuesta mucho reforestar, no quieren, quieren ganar inmediatamente. Hay una pelea interna entre el Ministerio del Ambiente, que no tiene fuerza y solo sirve para dar licencias ambientales, y el Ministerio de Producción y Hacienda, que quiere dólares para pagar la deuda.
Ecuador hace una campaña internacional para reunir recursos y evitar la explotación petrolera de una zona de reserva natural, ¿qué opina de este tipo de iniciativas?
El ministro del Ambiente de Brasil quiere crear un fondo internacional y están interesados Suecia, Alemania. Entonces, la experiencia que hemos tenido es que queda comprometida la soberanía, porque los fondos tienen un precio, te cobran la contrapartida y ellos quieren decidir políticas locales, entonces hay una parte del gobierno que no quiere aceptar en razón de la soberanía y otra que dice que la Tierra les pertenece a todos. Tiene que haber una discusión amplia, pero que no se afecte la soberanía. Aquí debería ser igual.
¿Cómo evalúa el papel de la iglesia Católica frente a este problema?, ¿la religión va de la mano con la ecología?
La Iglesia católica hasta ahora no ha propuesto nada. Roma, respecto al calentamiento global tiene una actitud escéptica. La burocracia vaticana no ha publicado nada...
¿A quiénes se refiere cuando dice la burocracia del Vaticano, y en qué cree que fallan?
Al Papa, los cardenales, ellos no tienen visión ecológica, es una formación muy volcada hacia adentro, construir la Iglesia como un bastión de moralidad. Esa actitud no propicia una visión de quien toma en serio el mundo. Nos encierra en un mundo aparte y eso es lo peor que puede acontecer con la Iglesia.
El Papa fue su maestro...
Directamente no, fue amigo mío porque publicó mi tesis doctoral, intercambiamos mucho como teólogos. Luego fue nombrado cardenal y fue presidente del Santo Oficio en Roma y ahí fue él quien me convocó al diálogo, me hizo un proceso judicial, me hizo sentar en la silla de Galileo Galilei y de cierta manera me vigila mucho. Yo hice una tesis y la he sustentado: que la Iglesia de Cristo no es solo de la Iglesia católica sino que es la articulación de todas las iglesias y esa doctrina él la condenó y cada vez que puede recomienda condenar mi tesis.
¿Usted se considera católico?
Mi hogar espiritual es la Iglesia católica, pero abierto al diálogo con las demás religiones.
¿Por qué cree que la Iglesia católica pierde fieles?
Yo creo que la Iglesia católica no ha sabido renovar su discurso y ha dejado al margen a las clases más desposeídas, se ha creado un vacío que fue llenado por las iglesias carismáticas populares que predican la prosperidad, la salud inmediata, salir de la miseria sin organizarse, solo con la fe.
¿Cuál es el futuro de la Teología de la Liberación?
Mientras haya seres que gritan, es siempre legítimo y habrá siempre personas sensibles que no aceptarán el grito, que piden que se las libere, que las bajen de la cruz. La Tierra está crucificada y más de la mitad de las personas viven en la miseria, en la pobreza. Entonces, yo me pregunto: ¿qué sistema social es ese que es cruel y sin piedad que mantiene a sus hermanos condenados a morir antes de tiempo? Y ahora el problema de la alimentación global que es muy escasa y peor que el agua también es escasa, el riesgo es que en cuatro o cinco años puede haber guerras entre los países y gran devastación por querer llegar a fuentes de agua.
Usted ha dicho que más que la religión es la ética la que va a salvar a la Tierra...
El ser humano es el único que se da cuenta de los efectos dañinos o buenos de sus acciones y ahí emerge la ética, de la conciencia de responsabilidad. Y ahora se da cuenta de que sus acciones están destruyendo la casa común, que la Tierra no alcanza a autorregularse y da señales con terremotos, inundaciones, sequías, busca equilibrio. No estamos saliendo al encuentro del calentamiento global, ya estamos dentro.
¿Lo que podemos hacer puede retroceder el problema?
La Tierra ha cambiado, no se puede volver a lo que era antes, la lucha ahora es impedir los efectos catastróficos del calentamiento global en el mundo.
Datos
Perfil
Leonardo Boff
Nombre real
Genésio Darci Boff
Lugar de nacimiento
Concórdia, estado de Santa Catarina, Brasil.
Fecha de nacimiento
14 de diciembre de 1938
Profesión
Teólogo, filósofo y escritor. Ex sacerdote.
Empleos
Ha sido profesor de teología, ética y filosofía en Brasil. Conferenciante en auditorios de universidades en el extranjero, como Heidelberg, Harvard, Salamanca, Barcelona, Lovaina, París. Autor de más de 70 libros.