Domingo 08 de junio del 2008 Música

Lavoe no muere, tributo musical al compañero y amigo

Cecilia Zúñiga Delgado

Cinco grandes salseros, un productor musical y su hija describen a ‘El cantante de los cantantes’

Cheo Feliciano,  Ismael Miranda, Adalberto Santiago, Willie Colón, Andy Montañez, Yomo Toro, en gira.

Un amante de la música popular y folclórica puertorriqueña que impuso su estilo en la salsa, género que se consagró en la década de los setenta en EE.UU. Un hombre de pueblo, fiel compañero, amigo y buen padre, que conquistó a su público con su carisma, son, alegría y entrega total pese a las tragedias y vicios que llegaron a su vida.

Así describen a Héctor Pérez Martínez, conocido como Héctor Lavoe, sus colegas salseros e hija mayor, quienes vinieron a esta ciudad para ofrecer, el viernes pasado, uno de los conciertos de la gira que realizan desde el 2007 en memoria del Cantante de los cantantes.

Ecuador es el primer país sudamericano a donde llega el recorrido musical que, según sus protagonistas, no fue motivado por la película El cantante, que produjeron Jennifer López y Marc Anthony, sino por el deseo de mantenerlo vigente.

Al inicio de su carrera el artista, que murió el 29 de junio de 1993, adoptó el nombre de Héctor La voz, que luego se convirtió en Lavoe por un error taquigráfico que salió en unas volantes, relata el compositor, percusionista y cantante puertorriqueño Cheo Feliciano, quien compartió con él en lo personal y profesional.

Lavoe nacido en la ciudad sureña de Ponce, Puerto Rico, en 1946 migró a Nueva York (EE.UU.) a los 18 años para buscar mejores días para su familia y carrera. “Sus primeros amigos fueron Johnny Pacheco (copropietario del sello Fania Records que impuso el género de la salsa) y Willie Colón”, indica el sonero Ismael Miranda, quien lo describe como su gran amigo, “compartimos casi todo, la música, la alegría, el carisma y la entrega total al público. De él extraño su jocosidad”, dice.
Agrega que el  periplo musical se decidió para recordarlo y ofrecerle lo mejor que dio a sus seguidores hasta su muerte.

Feliciano recuerda a Lavoe como “un flaquitito que desde que llegó a la Gran Manzana sabía que iba a triunfar. Era chistoso verlo siempre cantar con su corbatín. Tenía unas ganas increíbles de aprender y un ataque de voz única, que arrasaba con todo”.

A Lavoe el público todo le perdonaba. Incluso que llegara tarde. El Rey de la Puntualidad, que le compuso Johnny Pacheco, hace referencia a esa costumbre. “A Héctor le gustaba. Siempre decía: es que la gente llega antes, no soy yo. La orquesta empezaba sin él hasta que aparecía de pronto y exclamaba: bueno ya llegué. Chicos que empiece la música. Y en ese instante estallaba el sitio de emoción”, cuenta Feliciano.
Sus mímicas, expresiones populares y gracia al animar era lo que más gustaba del cantante.

Isidro Infante, pianista y director musical de la orquesta All Star de Puerto Rico, quien trabajó con Lavoe y Colón y dice que ellos eran hermanos. Compartían todo. Che cole y Bandolera fueron los primeros éxitos de los dos que pegaron.

Pese a la fama que ganó, Lavoe nunca aceptó caminar por las calles con guardaespaldas, relata el compositor y cantante Andy Montañez. “Sin limosina, sin seguridad personal. Le gustaba caminar en medio de la gente, le daba autógrafos a todos. Nunca dejó esa palabra de aliento ni ese acercamiento con la gente”, expresa.

A más del sentimiento que imprimía en la interpretación  de sus canciones y los relatos comunes de sus letras, las bromas que El cantante de los cantantes realizaba en el escenario y fuera de este se han quedado en la memoria de sus amigos.

“Cuando empecé mi relación sentimental con mi esposa, que es venezolana, siempre me decía: ahí llegó Andy con su arepita. Eso lo guardo con mucho cariño”, afirma Montañez y agrega que a su hijo mayor, que también se llama Andy, le gustaba la hija mayor de Lavoe. “Aunque nunca tuvieron nada,  Héctor comentaba en broma: no quiero a un Montañez en mi familia. Me lo decía porque una vez se más salió un gallo en un concierto”, anota.

“Como padre se preocupó porque sus tres hijos reconocidos aprendiéramos las costumbres puertorriqueñas y el español, pues nosotros vivíamos en Nueva York”, expresa Leslie, hija que el artista procreó con Nilda Puchi Román, con quien se casó en 1969. De este matrimonio también nació Hectito Junior Pérez (+) y de una relación anterior, con Carmen Castro, tuvo a José Alberto. 

Leslie describe a su padre como un hombre al que nunca le faltó la fe. “Nos acostumbró a pedir la bendición y a estar a su lado”. Como anécdota cuenta que cuando a los 17 años terminó con un novio, Lavoe la consoló con la canción Triste y vacía, la cual es su favorita. “Me la cantó en un taxi al enterarse del rompimiento. Lo extraño mucho”, expresa.

La hija de Lavoe atribuye la debacle de su padre a que vivió una serie de sucesos trágicos en menos de dos años. “En octubre de 1986 matan a mi abuela materna. En febrero de 1987, la casa se incendió y mis padres tuvieron que lanzarse por la ventana del segundo piso para salvarse; se quemó todo y los dos se fracturaron los tobillos. En abril del mismo año, falleció accidentalmente Hectito. Ese fue el detonante”, comenta.

La muerte de Hectito fue el dolor más amargo que experimentó Lavoe, coinciden Feliciano, Montañez e Infante. “Había estado más de dos meses sin consumir drogas. Se aplicaba metadona para calmar la ansiedad por la heroína, pero  recayó y se metía cualquier cosa. Era doloroso verlo así”, manifiesta Feliciano.

Luego, el poco público que tuvo en una presentación en Puerto Rico fue otro suceso que desencadenó su intento de suicidio desde el noveno piso de un hotel en 1988, explica el salsero Adalberto Santiago.

“En este incidente Héctor se destrozó el cuerpo y en lo poco que podía hablar decía: cójanme suave que estoy todo roto. Y así siguió cantando”, recuerda lloroso Feliciano.

Pese a sus fracturas y a que debía movilizarse en silla de ruedas y muletas, Lavoe ofrecía presentaciones. No obstante, sus amigos admiten que su voz no era la misma, no tenía el mismo espíritu alegre que lo había caracterizado en los escenarios. “En dos de sus últimos conciertos (en 1989 y 1990), la gente lloró al verlo”, acota Feliciano.

Este 29 de junio se cumplirán quince años de la muerte de Lavoe, a causa del sida, pero su música sigue viva.

DICEN DE ÉL

Cheo Feliciano
“Era único interpretando los temas que le daban. Todo tiene su final y El cantante, retratan su vida”.

ADALBERTO SANTIAGO
“Héctor fue una persona con sabor, nunca tenía mala cara. Para nosotros es una pérdida invalorable”.

YOMO TORO
“Éramos como hermanos. Fue una de las voces más bonitas. Admirador de Ismael Rivera”.

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