300 textos del módulo uno entregó en varios planteles la coordinadora del programa.
Su expresión era como la de un niño cuando recibe un juguete. Así fue la reacción de Jorge Trujillo, de 60 años, cuando le entregaron los textos que utilizará cada sábado en el colegio Los Vergeles, en el norte.
Él acudió en compañía de sus vecinas María Ruiz, de 35 años, y Cristina Cagua, de 54 años, quienes también asistirán a las clases de alfabetización dentro del programa de Educación Básica para jóvenes y adultos.
“Está todo bonito, yo tengo deseos de aprender a leer y a escribir”, dijo Trujillo con timidez mientras sostenía sus libros.
En este plantel, las autoridades de la Dirección Provincial de Educación del Guayas inauguraron ayer el año lectivo de este programa, con la presencia de 46 participantes y los 16 jóvenes que son parte del primer grupo de alfabetizadores. La banda de la Policía acompañó musicalmente el sencillo acto.
Los jóvenes, algunos con globos de colores, entusiastas aplaudían la intervención musical y la del grupo folclórico.
Andrés Carchipulla, coordinador del programa en el plantel, dijo que ayer se iniciaría la capacitación con los del primer módulo (analfabetos puros) mientras que a los inscritos desde el segundo hasta el cuarto módulo se les tomaría la prueba de diagnóstico.
“El sol nos alumbra a todos y así debe ser la educación para todos, sin distinción”, comentó Ketty Herrera, coordinadora provincial del programa.
Mientras, en una escuela fiscal sin nombre, en la cooperativa Trinidad de Dios, en la vía Perimetral, el bullicio en su interior era la primera señal de que se vivía una fiesta.
Los globos, tortas, colas, sándwiches y caramelos eran los complementos de este acto que fue organizado por los maestros y las alumnas del colegio Dolores Sucre para recibir a los adultos y jóvenes que se inscribieron para recibir las clases de alfabetización.
“¡Juguemos en el bosque que el lobo no está aquí, si el lobo aparece nos comerá, ¿qué está haciendo el lobo?!”, era la frase que coreaban cinco estudiantes, que en ronda jugaban con un grupo de niños.
“Sinceramente, al principio no nos gustó la idea de que debíamos formar una guardería, pero ahora nos sentimos bien porque nos divertimos mucho”, comentó Esther Gamboa, de 16 años. Ella es una de las 28 alumnas encargadas de cuidar a los niños, mientras sus madres reciben clases.
Encuesta
Hoy desde las 09:00 hasta las 16:00 los jóvenes del Programa del Muchacho Trabajador realizarán un censo en sectores populares.