El programa lo realizó la FAE en homenaje al Día del Niño y se denomina Alas de Alegría.
Tomando de la mano a sus dos primos de 5 años, Joel León, de 15, subió a la aeronave de la Fuerza Aérea en la que realizarían un sobrevuelo de 20 minutos por la ciudad.
La emoción de los pequeños era grande. Pero también el temor. “Yo sí he volado antes, pero ninguno de ellos lo ha hecho”, refirió el joven, mientras tranquilizaba al pequeño Hoyn Alvarado, de 5 años, y a su hermana de la misma edad.
Ellos fueron parte del programa Alas para la Alegría, que se efectuó ayer en la base aérea de la FAE, en homenaje al Día del Niño.
Según el capitán José Rosero, jefe de comunicaciones de la Fuerza Aérea, este tipo de eventos se lo hace ya algunos años. “También nos visitarán niños de la escuela municipal de sordomudos y otras escuelitas fiscales de la ciudad”, mencionó Rosero.
Pasadas las 09:30 aterrizó un vuelo con 40 niños que también hicieron el sobrevuelo. “Ellos madrugaron porque vinieron de las provincias Cañar y Chimborazo”, indicó Rosero.
Entre ellos bajaba las escaleras de la aeronave la pequeña Carolina Logroño, de 9 años, estudiante de la escuela Sultana de los Andes, de Cumandá. “No podía creerlo cuando en la escuela nos informaron que vendríamos para acá. Cuando subí al avión y despegamos, vi cómo los edificios de Guayaquil se transformaban en cajitas de fósforos que flotaban en medio de un gran, gran río. Fue muy hermoso... qué bueno que me tocó la ventana”, comentó emocionada la pequeña.
Una vez finalizado el vuelo, ella y los otros pequeños se ubicaban en gradas para servirse helados y disfrutar de la presentación de números artísticos preparados para su diversión.
Cerca de las 10:00 ingresó a la base aérea un grupo de 20 niños de la escuela Lydia Henríquez, de Serli, quienes formaron una perfecta fila para ingresar a otra de los aviones.
“Siempre quise venir a este tipo de paseos, mis amigos piensan que tuve mucha suerte de haber sido escogido para venir acá”, indica Jaén Tenorio, de 10 años.
En el interior de la aeronave, la mayoría de los pequeños mostró entusiasmo, unos cuantos estaban nerviosos, pero no tanto como los padres. Cuando el avión estaba a punto de despegar, Martha Torres, de 45 años, sostuvo el asiento con sus manos y tomó la mano de su vástago y le dijo que no se pusiera nervioso. “Tengo un poco de miedo”, confesó, pero agregó que estaba contenta.
Dentro del avión, dos técnicos de la FAE, siempre sonrientes, acomodaron a los niños y a algunos de sus padres en los asientos, y dieron la orden para que el avión despegue... otro paseo comenzaba.
Más vuelos
La aeronave en la que fueron trasladados los niños es una Avro. Los próximos vuelos se los realizarán en octubre y diciembre, previo a la solicitud que presenten las escuelas y fundaciones para ser admitidas en este programa.