- JUN. 08, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
Como Rocky, el boxeador de película con el que le gusta compararse, Hillary Clinton abandonó ayer la campaña electoral: dolorida, golpeada, pero aplaudida por un público delirante.
En un acto en un museo de Washington, Clinton pidió el apoyo al virtual candidato demócrata, Barack Obama, y agradeció a los 18 millones de votantes que la respaldaron.
Clinton ha dicho adiós al sueño de su vida: la presidencia del país, y está por ver cuál será su futuro político. Sus partidarios presionan para que Obama le proponga la vicepresidencia, algo que ella aceptaría.
Durante los 17 meses que duró esta campaña, Hillary pasó de ser la favorita clara a ser la rezagada pero nunca se dio por vencida. “Nunca me rindo, nunca me doy por vencida” ha sido uno de los lemas de su campaña. Y lo demostró.
En su 60 cumpleaños, en octubre, confesó haber pedido llegar a la Casa Blanca cuando al soplar las velas pidió un deseo. Y aunque este no se cumplió, Rocky Clinton puede volver, pues el combate por la vicepresidencia aún no está perdido.