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Viajar a la caza de tendencias

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Linda DeFranco, de Cotton Incorporated, viaja para desvelar las tendencias en la moda.
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Junio 08, 2008

Linda DeFranco recuerda una reunión hace cinco años en la que su jefe, el director de predicción de tendencias en Cotton Incorporated, volvió de un viaje de investigación.

Mientras rastreaba las calles de Estocolmo, había visto a las adolescentes con sus jeans remangados unos cuantos centímetros para ajustárselos más a las piernas.

DeFranco, entonces predictora de tendencias y ahora directora asociada de Cotton, contaba que ella y sus colegas predijeron una nueva tendencia —los jeans ajustados— y se la comunicaron a sus clientes minoristas. “Se estaba volviendo a introducir el estilo de los años 80, y eso encajaba”, afirma. La corazonada era acertada: hacia 2006, los jeans estrechos eran lo máximo.

El sector lleva 40 años usando predictores de tendencias, pero su papel ha cambiado desde finales de los años 60.

Los predictores eran simples cazadores que sacaban fotos e informaban de lo que la gente vestía en Europa, explica David Wolfe, que precisamente se dedicaba a eso en Londres a finales de los años sesenta.

“Los estilos prêt-à-porter europeos se estaban volviendo interesantes para los diseñadores y los vendedores estadounidenses, y había hambre de esa clase de información”, añade Wolfe, que hoy dirige a 20 captadores de Donegar Group, de Manhattan, y que proporciona análisis globales de tendencias. “Éramos como enviados especiales, pero sólo para la moda”.

En la actualidad, la predicción se basa tanto en el análisis del mercado como en la caza callejera. Los predictores trabajan para empresas de análisis de tendencias como Donegar Group, WGSN y Stylesight, o para minoristas como Macy’s y JCPenney.

Los novatos viajan por el mundo con cámaras y laptops, y fotografían a personas, comidas, mobiliario y cualquier cosa que pueda influir en la moda y en el diseño. Envían sus fotos y sus notas por email a los equipos de predicción en sus sedes, que ponen esa información en su contexto.

Helen Job, profesora de predicción de tendencias en Parsons the New School for Design y directora de contenidos de la Costa Este para WGSN, viajó hace poco con otro predictor a Austin, Texas, al festival musical y mediático del Sur y Suroeste. “Sacamos unas 4.000 fotos de lo que la gente vestía, pero también nos fijamos en qué grupos parecían tener influencia en los asuntos relacionados con la moda, qué empresas los patrocinaban, y en los diseños de anuncios, las vallas y las carátulas de los CD”, cuenta.

Los predictores informan de las tendencias que se espera que se materialicen en uno o dos años y en estrechos segmentos del mercado, como complementos, o calzado, o ropa interior masculina. Sus informes abarcan también los materiales, los colores, las siluetas y el estilo.

Alrededor de 1.000 o 1.500 personas trabajan como predictores de tendencias de moda en Estados Unidos, según Evelyn Brannon, autora de Fashion forecasting. “La competencia es tremenda, porque hay una enorme presión para alcanzar el primer puesto para hacerse con los derechos de desarrollo de un producto: el color, el material, los conceptos o el estilo”, sentencia Mark Messura, vicepresidente ejecutivo de Cotton Incorporated, especializado en la industria del algodón.

Aunque no hay muchos profesionales, no hay escasez de candidatos. “Este trabajo es un sueño”, dice De Franco. “Sobre todo si te gusta viajar, te encanta la moda y eres creativo”.

Carly Beumel, predictora de la marca Anthropologie y profesora adjunta en el Fashion Institute of Technology de Nueva York, afirma sobre su trabajo: “Yo tengo que ir a las fábricas de ropa de Asia, al Gran Bazar turco y la India para investigar los tejidos de algodón y de seda”.

El sueldo inicial para un captador de tendencias está, por lo general, en un mínimo de 12.800 euros, comenta Frank Bober, consejero delegado de Stylesight, de Nueva York, que tiene más de 60 informadores de tendencias y predictores.

Los que contratan a predictores aseguran que el principal requerimiento para ese trabajo es la intuición, pero muchos de ellos provienen del mundo de la moda y el diseño, y tienen titulaciones de instituciones especializadas en esos campos.


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