En un momento en que las ventas de reactores privados se han disparado, no debería sorprender que los primeros reactores que superan la velocidad del sonido —un avión de 50 millones de euros que desarrolla Aerion Corporation— hayan suscitado interés.
Aerion, cuyo principal inversor es Robert M. Bass, miembro de una rica familia de Texas, afirma tener 40 pedidos de este reactor, por cada uno de los cuales se han realizado pagos iniciales de 161.000 euros. La empresa tiene previsto entregarlos en 2014.
El plan decenal de Aerion prevé vender 300 nuevos reactores, diseñados para sobrevolar los océanos a Mach 1,6 (Mach 1 es la velocidad del sonido, 1.240 kph).
El avión volará a una velocidad ligeramente inferior a la del sonido, Mach 0,98, sobre tierra firme estadounidense, donde el vuelo supersónico de aviones civiles está prohibido debido a las molestias causadas por las explosiones sónicas. En otras partes del mundo, donde las normativas son más laxas, el avión volará sobre tierra firme a Mach 1,1, con un ala y un fuselaje diseñados para reducir los problemas de explosión sónica.
“Nuestra onda expansiva a 1,1 o 1,2 sobrevolando tierra firme es imperceptible”, comenta Brian E. Barents, vicepresidente de Aerion y ex director general de Learjet.
Una aeronave supersónica civil no volaba desde que el Concorde, operado por British Airways y Air France, se retiró en 2003, víctima de los elevados gastos de explotación y de una tecnología anticuada que limitaba el vuelo supersónico a rutas transatlánticas.
El reactor de 12 plazas de Aerion podrá volar de Nueva York a Tokio en menos de 9 horas, incluida una parada de 1 hora para repostar. Son 4 horas menos que la aerolínea comercial directa más rápida.
Pero sigue habiendo importantes obstáculos. El mayor es que Aerion no ha conseguido fabricante para el fuselaje.
El actual estado del mercado de reactores privados y aviones comerciales tiene a los fabricantes haciendo horas extras para producir sus propios aviones, y no se preocupan por buscar más trabajo.
Barents, sin embargo, declara Aerion espera anunciar pronto una agrupación temporal con diversos socios para cumplir con el calendario de entrega de 2014.
En las Américas, el reactor de Aerion lo comercializa Aero Toy Store, empresa de ventas de aviones privados y de servicios con sede en Fort Lauderdale, Florida; y en el resto del mundo, ExecuJet Aviation Group, una empresa suiza.
Los clientes de Aero suponen 12 de los actuales pedidos de Aerion, señala C. Steven McMillan, presidente de Aero y ex director general de Sara Lee Corporation.
Dice que la demanda mundial de grandes reactores privados de largo alcance lidera el crecimiento del sector, pero que el negocio subsónico tenía un límite.
“Yo ocupé durante 30 años diversos cargos directivos en Sara Lee, y la mayor parte de ese tiempo tuve a mi disposición un avión privado”, incluidos reactores de largo alcance. “Sin embargo, volé en el Concorde más de 75 veces.
Si tienes que asistir a dos reuniones, en distintos continentes, sólo es posible con un avión supersónico”.