- JUN. 08, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
En los últimos cinco meses, la Brigada de Delitos Sexuales de la Policía Judicial del Guayas (PJ-G) ha cambiado cinco veces de representante, desde que Aída Guevara, quien actuó como jefe de la unidad desde su creación (en septiembre del 2006), se retiró en enero.
Romel Castro, subjefe de la PJ-G, asevera que los cambios se originaron por trasladados de los jefes a otras unidades o para recibir capacitación.
Para algunos miembros de esa institución, quienes prefirieron no identificarse, esta inestabilidad ha traído consecuencias negativas, sobre todo cuando existe un incremento de raptos y violaciones. “Cada agente revisa los casos que le son asignados aisladamente, pero no hay un trabajo en grupo para ver la similitud entre los hechos”, comenta un policía, quien asegura que desde hace cuatro meses no se realizan operativos en conjunto.
Él y otros compañeros se muestran contrarios a unificar la unidad de Delitos Sexuales con la de Homicidios, como lo anuncia Romel Castro, quien dice que con la unión se reforzará el trabajo de ambas instancias.
“No es lo mismo investigar el caso de un niño violado a un asesinato”, dicen los policías.
Las necesidades de esa unidad también se evidencian en cuanto a recursos logísticos. La brigada de Delitos Sexuales solo tiene una computadora que fue adquirida por la Policía (la cual no sirve); las otras cuatro son de los propios agentes (son cinco hombres y una mujer).
La unidad tampoco cuenta con carro para realizar las diligencias y el espacio en que funciona no presta las comodidades de las otras cuatro unidades de la PJ-G, que fueron remodeladas en agosto del 2007.