Domingo 08 de junio del 2008 Sucesos

Violadores rondan zona suburbana

TERESA MARCHÁN LUNA

Estadísticas de la Brigada de Delitos Sexuales de la Policía Judicial del Guayas revelan que las denuncias por violación aumentaron desde enero pasado, cuando hubo 29 casos, hasta llegar a 50 en abril; mientras que en mayo hubo 35 denuncias.

La mayoría de las víctimas, que tienen entre 12 y 26 años, fueron drogadas y ultrajadas por desconocidos que las retuvieron en los alrededores de su colegio, o con hojas volantes en el suburbio.

En un mes, las denuncias por raptos y abusos sexuales de jóvenes y menores se duplicaron.

Aunque tiene 15 años, no se relaciona con ninguno de los adolescentes de su barrio y nunca va a las salidas de diversión con sus compañeros de estudios.

Vive encerrada en su humilde casa, en el sur de Guayaquil y cada vez que sale de ahí, debe hacerlo en compañía de sus familiares. “En la calle, se prende a nosotros como una garrapata, nos abraza muy fuerte y tiembla al mirar a un desconocido”, comenta su hermana mayor.

Son las secuelas que la menor, a quien llamaremos Jazmín, aún no logra superar tras haber sido raptada y violada dos veces este año. En abril, fue plagiada cuando retornaba a su casa en un bus de la línea 44.

“Me dormí y no recuerdo nada más hasta que desperté en un parque”, relata la menor, quien según los exámenes fue drogada con escopolamina y ultrajada.

La misma agresión la sufrió la mañana del 12 de mayo anterior, cuando caminaba hacia el colegio fiscal Teodoro Maldonado (en la 25 y la K) y un sujeto la apuntó con un arma y la subió a un auto negro, que era conducido por otro antisocial.

La adolescente permaneció tres días en poder de los delincuentes, quienes la llevaron a otras provincias y la obligaban a repartir paquetes en forma de regalos, donde, su familia presume, había droga.

En febrero pasado, una menor, de 15 años, a quien llamaremos Lucía, también fue raptada por dos antisociales que la interceptaron cuando iba a una tienda, cerca del Teodoro Maldonado. “La metieron en un carro negro y la llevaron a un sector desolado para violarla. Gracias a Dios una persona se dio cuenta de lo que pasaba y los delincuentes la soltaron”, comenta la madre de la víctima.

Alrededor de este establecimiento hay al menos otros cuatro adolescentes que han sido víctimas de situaciones similares en lo que va del año, según moradores del sector. Estos casos, aseguran los habitantes no han sido denunciados por temor a represalias.

El rector del colegio, Juan Singre, se muestra preocupado por estos hechos y refiere el caso de un chico, de 15 años, que en octubre pasado, escapó de dos sujetos que lo plagiaron al salir del centro educativo.

“El menor fue amenazado y encerrado en un carro y pudo huir cuando lo enviaron a dejar un paquete, donde al parecer había droga”, acota Singre, quien cree que una banda de plagiadores está actuando en los alrededores del colegio.

Las víctimas de esta presunta organización delictiva describen al conductor del carro como un individuo “flaco, de cabello negro y con varios lunares de carne en el rostro”.  

 Según estadísticas de la Brigada de Delitos Sexuales de la PJ-G,  las denuncias por violación se incrementaron paulatinamente desde enero pasado, cuando hubo 29 casos; hasta llegar a 50 hechos en abril; mientras que en mayo, hubo 35 denuncias. Sin embargo, en este mes los abusos sexuales cometidos por sujetos desconocidos se duplicaron con respecto a los de meses anteriores.

Uno de estos últimos hechos fue denunciado por Esther (nombre ficticio), de 19 años, quien indica haber estado secuestrada durante cinco días en un hotel, por un sujeto que la interceptó cerca del  Mall del Sol, el 9 de mayo. En este año, de las 21 jóvenes, de entre 12 y 26 años, que fueron ultrajadas por desconocidos, nueve fueron drogadas por sus atacantes dentro de taxis, buses o con hojas volantes, como dos mujeres retenidas en diferentes partes de la av. Nueve de Octubre.

Otras tres jóvenes, en cambio, han sido abusadas sexualmente por sujetos que las amenazaron con cuchillos y las llevaron a viviendas o terrenos abandonados para ultrajarlas. Solo una de las víctimas, de 13 años, describe al agresor como un hombre de unos 40 años, quien incluso le dijo a su víctima que ya había violado a otras niñas de un colegio del centro de la ciudad.

En tanto, cinco mujeres han sido víctimas de violaciones después de ser interceptadas por dos individuos, quienes las obligaron a subirse a vehículos –de distintos colores– para llevarlas a departamentos u hoteles. Una de las víctimas, quien fue raptada en la av. Quito y Nueve de Octubre, el 17 de mayo anterior, dice que uno de sus atacantes es un sujeto, de 35 años aproximadamente.

Pese al incremento de las denuncias y las similitudes en las formas de actuar de los delincuentes, el Ministerio Público del Guayas aún no ha iniciado las investigaciones para establecer si es que se trata de bandas o violadores en serie; mientras la PJ comenzó a indagar esta semana sobre una supuesta banda que raptó a una joven de 26 años, que fue violada y secuestrada durante tres días en un bus que venía de Machala.

Pero los agentes de la Brigada de Delitos Sexuales de la PJ-G aseveran que hace falta colaboración de los afectados para continuar con los trámites de la denuncia. No obstante, de las ocho jóvenes que Diario EL UNIVERSO consultó para este reportaje, ninguna decidió seguir gestionando sus denuncias, pues, aseguraron, no hallaron agilidad en la labor policial y fiscal.

“Yo sí quise hacer justicia y encontrar al tipo que le desgració la vida a mi hija, pero desde el primer día que presenté la denuncia me dijeron que no había fiscal, luego que el policía que tenía mi caso estaba de vacaciones y decidí abandonar el proceso”, cuenta decepcionada la mamá de Jazmín.

En este sentido, la fiscal Alexandra Castro reconoce que hace falta un trabajo coordinado entre las tres agentes del Ministerio que investigan los delitos sexuales. “Necesitamos reunirnos y buscar las coincidencias entre los hechos. El problema es que tenemos poco tiempo y exceso de trabajo”, justifica la agente.

En taxi
En abril del 2007, la Policía inició la investigación de dos sujetos acusados de violar a seis mujeres en taxis, en Guayaquil. Uno de los delincuentes se escondía en la cajuela, de donde salía para maniatar a la víctima y ultrajarla junto al chofer.

Un año después, el 19 de abril del 2008, una mujer, de 19 años, fue violada con el mismo modus operandi de esta banda, de la cual aún no se tiene ninguna pista, esto pese a tener identikits de los supuestos agresores.

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