sábado 07 de junio del 2008 Columnistas

Pensar lo que sabemos

Leonardo Boff es una persona sencilla, simpática, que ha pesado mucho en el pensamiento latinoamericano de avanzada, particularmente en la Teología de la Liberación, de la cual ha sido uno de los puntales.

Hoy, retirado del sacerdocio, es profesor de filosofía en universidades brasileñas y se dedica a las ciencias sociales. Visitó el Ecuador para asistir a un congreso que se acaba de realizar en Cuenca y estuvo unas horas en Guayaquil.

Ve los problemas de los pobres en nuestro continente con mucha preocupación y cercanía y piensa mucho en posibles soluciones, con la serenidad de quien ha recorrido mucho camino.

Está convencido de que el mundo necesita un resurgir del socialismo, pero no del que se aplicó en Europa del Este, sino del auténtico, del que se centra en el ser humano y huye del totalitarismo. Está convencido, más bien, espera que esa sea una contribución de América Latina a la humanidad.

Tiene los pies en la tierra; a una pregunta acerca de cómo se ubica el mercado en una propuesta socialista, responde que  hoy no es posible prescindir del mercado que es un monstruo muy grande, difícil de derrotar y que tendrá su límite, pero que hay muchas maneras de avanzar en formas alternativas de economía solidaria y cita como ejemplo que en Brasil hay oficinas gubernamentales de alto nivel dedicadas a promoverlas.

Cree que la democracia debe avanzar hacia una mayor participación de la ciudadanía, pero enfatiza que si no se tienen claros los caminos de esa participación se corre el riesgo del populismo, que es muy poco democrático a pesar de su apariencia.

Escuchándolo, es inevitable pensar que lo que se plantea para construir en América Latina una sociedad justa y solidaria es, en definitiva, creatividad.

Quizás eso que mi interlocutor llama “ pensar lo que sabemos”, porque si el pensamiento abarca las actividades mentales ordenadas y desordenadas y describe las  actividades que tienen lugar durante la elaboración de un juicio: la elección, la resolución de problemas, la originalidad, la fantasía e, incluso, los sueños a partir de lo que ya conocemos, se trata, en definitiva, de  recrear la realidad.

Probablemente, esta sea la diferencia entre estar bien equipado desde la teoría y tener muchos conocimientos y pensar soluciones a problemas que presenta la realidad. Tal vez lo que nos pasa es que en la escuela, en la universidad, en la prensa, en la política, en la economía, sabemos o creemos saber mucho y pensamos poco.

Es necesario pues, pensar lo que sabemos, en palabras de Leonardo Boff.
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