El presidente ruso, Dimitri Medvedev, responsabilizó hoy a los países occidentales de la actual crisis financiera mundial y presentó las vastas reservas energéticas de su país como parte de la solución.
Ante un selecto círculo de empresarios en San Petersburgo, Medvedev declaró que Estados Unidos estaba detrás de la tormenta del mercado del crédito, mientras que otros países habían provocado la crisis alimentaria al haber invertido en biocombustibles.
"El hecho de que el papel de Estados Unidos en el sistema económico mundial no corresponda a sus capacidades reales es una de las principales razones de la crisis actual", dijo el presidente ruso en el Foro Económico de San Petersburgo.
"Rusia es un jugador global. Somos conscientes de nuestra responsabilidad ante el destino del mundo y queremos participar en las nuevas reglas del juego, no por las llamadas 'ambiciones imperiales', sino porque tenemos recursos", defendió Medvedev.
Agregó que Rusia está contribuyendo a mejorar la seguridad energética global precisamente desarrollando este sector, en contraste con sus socios, que se han concentrado en invertir en biocombustibles, hinchando los precios alimentarios en el mundo.
Rusia, la mayor potencia energética del mundo, ha permanecido en cierta forma inmune a la crisis mundial del crédito, al beneficiarse de otro fenómeno actual, esto es, los altos precios del crudo.
Analistas y empresarios siguieron atentos el discurso a la espera de pistas sobre la futura estrategia económica de Rusia bajo la presidencia de Medvedev, que asumió sus funciones hace unas semanas, después de ocho años de poder de Vladimir Putin.
Medvedev, considerado un liberal, ha emprendido desde su investidura varias iniciativas para reforzar el Estado de derecho, atacar la corrupción y facilitar los pequeños negocios.
Durante la era de Putin, la economía rusa creció con vigor, alentada en particular por los ingresos procedentes de las crecientes exportaciones energéticas.
Pero esta tendencia ha empezado a aminorar el ritmo, mientras los inversores extranjeros sopesan cada vez con más cautela los riesgos de hacer negocios en ese país.
Una de las cuestiones que más expectativa levanta en el Foro Económico es el incierto destino de la tercera petrolera de Rusia, TNK-BP, sumida en una batalla entre accionistas británicos y rusos y enfrentada a varias investigaciones fiscales por parte de las autoridades de Moscú.
"La resolución de esta disputa enviará una señal determinante, positiva o negativa, para el clima de inversiones en Rusia", resumió durante la cita Andrew Somers, presidente de la Cámara de Comercio estadounidense en Moscú.
El presidente de TNK-BP, Robert Dudley, declaró al margen del foro y citado por agencias rusas que el desenlace se dará a conocer en los "próximos días".
El propio Dudley se encuentra en el ojo del huracán, ya que los accionistas rusos reclaman su dimisión al estimar que sólo defiende los intereses de la parte británica.
Los rumores sobre que alguna compañía estatal rusa estaría preparando una maniobra para comprar una parte del capital de la petrolera han ganado en intensidad en los últimos meses.
El Foro Económico hace a la vez de plataforma de negocios energéticos. Con la participación de los dirigentes de las extranjeras BP, Chevron, ConocoPhillips, Shell y ExxonMobil, así como del gigante ruso del gas Gazprom, se espera la firma de contratos por más de 12.000 millones de dólares.