Los extranjeros acuden a una academia en Manta donde pagan entre $ 500 y $ 1.000.
Un experto en bienes raíces, un rapero, una administradora de servicios de salud, estudiantes de medicina y hasta los llamados mochileros asisten en las mañanas a clases en una escuela de este puerto manabita.
Ellos tienen muchas cosas en común: son extranjeros, tienen empleos en sus países natales, pero su meta a corto plazo es dominar el idioma español.
Para cumplir con esta aspiración, el grupo formado por 150 personas de distintas nacionalidades llegó hasta las oficinas que la Academia de Español Surpacífico posee en Manta.
Ahí los recibió Manuel Bucheli, un manabita que decidió emprender la enseñanza del idioma oficial del país desde 1996, incentivado por la escuela que un amigo tiene en Quito y en la que laboró por cerca de siete años.
“La escuela surgió en Bahía de Caráquez (cantón Sucre), pero debido a que el terremoto que afectó esa ciudad en 1998 dañó la fachada del edificio donde prestábamos este servicio, decidimos suspender nuestras clases”, cuenta Bucheli.
En el año 2000, dejando atrás la ingrata experiencia del terremoto, Bucheli decide reabrir el local para enseñanza del español en Manta. Desde esa fecha, asegura que cerca de 1.200 personas han llegado hasta las aulas de Surpacífico.
El principal motivo por el que los extranjeros desean aprender este idioma, según Bucheli, es por asuntos profesionales.
El hombre asegura que esta escuela es la única en el Litoral ecuatoriano que cuenta con el aval de la Dirección Nacional de Educación Popular Permanente (Dinepp), organismo que controla los institutos de idiomas del país.
Sheldon Martens, de Canadá, tiene una empresa de bienes raíces en su país y con oficinas en el nuestro. En su limitado español indica que es necesario aprender el idioma para mantener contacto con potenciales clientes ecuatorianos.
Otro de los estudiantes es el alemán Aicke Barthel, quien salió hace tres años de su país a recorrer el mundo, y para seguir su viaje por Sudamérica decidió profundizar en el conocimiento del idioma español para no tener complicaciones en su periplo.
En cada país que visita, a más de conocer sus atractivos turísticos, trabaja en lo que puede para obtener recursos para financiar sus viajes.
En cambio, Nathalie Leclair, de origen belga y residente en Canadá, aspira aprender el español, pues en el país norteamericano casi nadie lo habla. Ella reconoce que es necesario fomentar su estudio porque es un idioma en expansión.
Nathalie Leclair
Belga
“La gente es muy amable y divertida, la forma como hablan el español es lindo y es más divertido que el inglés”.
Emile Riisberg
Danés
“A Ecuador no lo cambio por nada, por su gente, su clima, por sus playas y especialmente por su comida”.