Los genes están relacionados con el estrés, pero son las situaciones que rodean a la persona las que lo desencadenan.
El estrés o agobio invade la vida cotidiana y es el causante de trastornos alimenticios como la anorexia (negación a comer) y la bulimia (hambre en exceso), enfermedades que antes del siglo XX eran consideradas científicamente como curiosidades médicas.
Aunque no hay estudios, ni registros que indiquen cuál es el índice de personas que padecen de estas alteraciones alimentarias en el país y qué situaciones las originan, psiquiatras consultados creen que son muchos los casos existentes.
Rocío Álvarez, médico psiquiatra y jefa del pabellón infanto juvenil del hospital psiquiátrico Lorenzo Ponce, dice que se estima que uno de cada 100 adolescentes sufre de anorexia y que esta es causada mayormente por la constante preocupación de creer que están gordos.
Agrega que la vida actual conduce a que las personas se sometan a múltiples estresores ocasionados por ejemplo por el afán de tener comodidades, acceso a la tecnología.
“Al estar constantemente presionados, estamos bajo la influencia de las hormonas depresógenas como el cortisol”, dice la doctora Álvarez.
El cortisol hace que el organismo libere glucosa a la sangre para enviar mucha energía a los músculos y seguir un proceso que ayude a superar la crisis. Pero cuando el estrés es prolongado, se disparan en el organismo los niveles de cortisol, entonces el cerebro trata de conseguir más glucosa por diferentes vías, y en ese afán puede destruir tejidos, proteínas musculares, ácidos grasos y puede cerrar el ingreso de glucosa a los otros tejidos.
Ello dará lugar a falta del sentido del humor, irritabilidad, ira, ganas de llorar, problemas físicos, cansancio, dolores de cabeza, hipertensión, falta o exceso de apetito, estreñimientos o diarreas, calambres, interrupción de la menstruación, entre otros.
¿Pero qué origina el estrés en la vida actual?, Samuel Merlano, psicólogo clínico y orientador familiar, deduce que lo genera la mala alimentación, sobrecargo de trabajo, poco descanso, fumar o beber alcohol, conflictos internos, vacíos existenciales.
En tanto, el genetista Ramón Vargas acota que hay muchos genes relacionados con el estrés, pero el que una persona sea proclive a este se debe mucho a la influencia del ambiente que lo rodea, porque puede que una tenga los genes, pero no los desarrolle.
“Si los padres viven en un entorno estresante eso hace que sus hijos lleven esa carga, por ejemplo si el papá tiene 10 genes de esas características el hijo puede recibir cinco, y otros dos de su mamá, esos siete genes sumados a los problemas que rodeen al joven pueden llevarlo a la anorexia o la bulimia”, indica Vargas.
Según él, los jóvenes de hoy viven en situaciones difíciles porque sus padres trabajan y no están en casa, se sienten presionados por la sociedad que les demanda tener un celular de moda, iPod, iPhone, pendrive, tv por cable, para no quedarse atrás de los otros. Las chicas quieren verse delgadas y estar a la moda, hacerse cirugías estéticas, tener cuerpos casi perfectos.
Las señales de alarma de que hay desórdenes alimenticios se pueden notar cuando la persona comienza a tener excesivas preocupaciones por la comida, deja de alimentarse, se pesa constantemente, está pendiente de las calorías que ingiere, luce frágil y ansiosa, come mucho y después se provoca vómito o toma laxantes para eliminarla.
Álvarez dice que hay poblaciones más vulnerables al estrés y sus efectos, estos son los jóvenes, ancianos, mujeres y ejecutivos con muchas responsabilidades. También los niños afectados por la gran estimulación que los circunda y lo que se espera de ellos desde temprana edad.
Samuel Merlano indica que se considera que la familia es un factor importante en la aparición de la anorexia o bulimia en los hijos. “Se ha observado que hay un predominio de estilo educativo sobreprotector y también de excesos de trastornos alimentarios, afectivos y de ansiedad en los parientes de los anoréxicos o los bulímicos”, agrega el especialista.
Sea anorexia o bulimia (consideradas lo mismo), el interés enfermizo verse flaco, sea matándose de hambre o comer mucho para después expulsarla; es un problema que se debe terminar o no caer en él porque podría conducir a la muerte o la lenta destrucción física y psicológica.
Negación
Quienes padecen de desorden alimentario, aunque estén conscientes actúan de forma indebida, se niegan a escuchar consejos de sus familiares y tratan de evadir el tema.
Deterioro mental
Una de las conductas del anoréxico actual es buscar incesantemente en internet métodos para bajar de peso en forma rápida y también compartir su problema con sus similares. En blogs como www.pandeblog.net los cibernautas con anorexia cuentan a qué recurren para bajar de peso y de que les parece que se sienten gordos hasta cuando los miran. Qué les molesta que la gente se preocupe por lo que le pasa.
Médico
Buscar ayuda profesional: psiquiatra (básico), genetista, endocrinólogo, ginecólogo. Intervención psicoterapéutica para el paciente y su familia, apoyo psicoeducativo respecto a la comida.
Alerta
Cuando este grave desorden alimenticio aparece antes de la pubertad en las niñas (9 a 14 años) se detiene el crecimiento físico y de los senos. No aparece la menstruación o la pierde.
Bulimia
A los que padecen de ella hay que señalarles un mismo lugar para que coman y estén siempre acompañados, que no entren en la cocina fuera de horas fijadas, comprar después de haber comido.