Disfruta más del momento que de los mil quinientos detalles, no le preocupa que le pisen el vestido porque solo lo usará una vez, pero lo bailado y lo vivido durarán por siempre. Un día único donde la magia se hace presente y el festejo no se hace esperar, y ¿habrá algo mejor para divertirse que unos zapatos cómodos?, y... ¿que no combinan?, ¿quién dice?
Hasta la ridiculez es bien recibida en ese instante tan emotivo e increíblemente especial.