Viernes 06 de junio del 2008 Cultura

Edwards, activo escritor chileno culminó novela y prevé preparar 2 obras más

EFE | MADRID

La casa de Dostoievsky, de Jorge Edwards, fue  presentada en España y obtuvo el  II Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica.

El chileno Jorge Edwards disfruta a sus  77 años de buena salud, pero se pregunta con ironía hasta cuándo seguirá ejerciendo su vocación literaria, que en esta etapa de su vida le empuja a escribir con “más soltura”.

“He escrito toda mi vida y a veces me pregunto hasta cuándo voy a seguir, pero terminé La casa de Dostoievsky y ya tengo ideas para por lo menos dos libros más”, explica el escritor.

Edwards visita España para presentar la novela con la que se alzó ganador del II Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica, fallado en abril pasado en Buenos Aires.

Un galardón del que se muestra especialmente satisfecho “por nuevo y por no estar contaminado”, dice Edwards, que precisa que la novela premiada es “bastante personal” y “llena de poesía”.

Aclara que en La casa de Dostoievsky se ha acercado a la poesía con una mirada de “fascinación, atracción y cierta frustración”. Pero en esta obra no solo hay poesía, puntualiza, también está “la política, la crítica del orden tradicional, la crítica de esa crítica, y el amor”.

Premio Cervantes de Literatura en 1999, a Edwards le avala una larga trayectoria como escritor, salpicada de diversas aventuras políticas como diplomático.

“Una experiencia breve”, en opinión de Edwards, pero que le permitió “conocer mundo”. Y si alguna ciudad recuerda con especial cariño, esa es París.

No cree Edwards que los autores representantes del  boom  hagan sombra a las nuevas generaciones, porque muchos de ellos “están muertos y otros dejaron de escribir”.

A los más jóvenes aconseja que “no se hagan ilusiones, porque en la literatura no hay mucho dinero y sí mucho sacrificio”. Rememora que él llegó a la escritura “con vergüenza y a escondidas, porque mi familia quería que fuese abogado o político”.

Recuerda su fascinación por la lectura –ávido de la literatura española y francesa–, y observa perplejo cómo hay escritores que quieren ejercer el oficio saltándose la lectura.

A Edwards la inspiración le llega trabajando y explica que escribe toda la mañana hasta después del mediodía, mientras que las tardes las dedica a impartir conferencias o conversar con amigos.

“Mi tarde está abierta y mi mañana está esclavizada en un estudio”, dice el escritor convencido de que el “único y verdadero éxito es  ser leído”.

Y para deleitar a sus seguidores, encuentra hoy inspiración en historias de artistas: escritores, pintores, músicos y actores. Pero, aclara, como personaje de ficción, cuento o novela, “el artista triunfante no es el ideal, es más interesante el que fracasa o triunfa a medias, es más literario y ese el caso del poeta protagonista de La casa de Dostoievsky”.

Y ahondará en este tipo de personajes en el libro de cuentos que prepara y que entregará a fines de año. Baraja también otros proyectos como “un ensayo o una novela”, sobre Pablo Neruda y sus distintas etapas de creación. Al “poeta con mayúscula”, como define a Neruda, ya le dedicó su obra Adiós poeta.
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