- JUN. 05, 2008 - Foto - Migración - EL UNIVERSO
Con su muerte, Marcos Latacela Sigüencia también dejó en la orfandad a un hijo de 2 años, quien con una rosa roja entre sus manos y el rostro oculto en el regazo de una de sus tías, estuvo en el sepelio que se realizó el pasado martes.
“Hasta antes de las pruebas de ADN yo creía que mi esposo estaba vivo y cada vez que sonaba el teléfono creía que él me llamaba, solo ahora tengo una tumba sobre la cual llorar”, dijo Ligia González, quien padece hemofilia (mal que dificulta la coagulación de la sangre).
Las pastillas Dicynoni, Crioprecipitados y plasmas que adquieren en la Cruz Roja son parte del tratamiento de la hemofilia que le cuesta $ 200 mensuales y por el momento son los padres de la joven mujer quienes le ayudan a costearlo.
Por eso, su hermana, Jhenny González, pidió ayuda a las autoridades y a personas de buena voluntad. “No pedimos dinero, pero sí que alguien le ayude a mi hermana a ponerse un negocio, para que cuando mis padres no estén, ella pueda salir adelante con su pequeño hijo”, comentó la mujer.