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JUEVES | 5 de junio del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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Procuremos un mundo saludable para todos

Hoy, 5 de junio, se recuerda a nivel mundial el Día del Medio Ambiente, y aunque sea por esta fecha, preguntémonos, ¿qué hago yo por salvaguardar y mejorar mi entorno para tener una mejor calidad de vida?

¿Cuántas veces boto basura a la calle desde el balcón de mi casa, la ventana del carro; o tiro desperdicios en la vereda a una hora en que aún no pasa el recolector? ¿Cuántas veces fumo, escupo en las calles; he contaminado con desechos de algún tipo el aire, el mar o algún río; he pisado jardines o plantas de parques; he estornudado sin taparme la boca; o he causado ruido o bulla indiscriminadamente?

¿Desde cuándo circulo en mi vehículo con el tubo de escape echando humo, irrespeto las señales de tránsito y manejo como me da la gana usando bocinas y sirenas? ¿Utilizo aerosoles cuyo contenido afecta a la capa de ozono? ¿Suelo quemar en la calle la basura que saco de mi casa o negocio? ¿Dejo las playas sucias con plásticos, vidrios, latas, restos de comida, o defeco en ellas cuando las visito? ¿Saco a mi perro a pasear por la calle sin llevar una pala y una funda para recoger sus heces? ¿He cortado árboles, plantas, en vez de sembrar?

¿Maltrato a los animales, y lo que es peor, a mis semejantes, además de que no saludo a todos, hablo mal o critico a otros por sus espaldas; pierdo el tiempo sociabilizando y abusando en mi lugar de estudio o trabajo? ¿Suelo mentir, cometer corrupción, coimas, viveza criolla cada vez que puedo? Si hago algo de esto, ¿hasta cuándo seguiré efectuándolo como si fuese un ser irracional? Si queremos tener un medio ambiente saludable, debemos empezar por cambiar de actitud. Es el hombre quien con su forma de actuar destruye no solo la naturaleza, el medio ambiente, sino que se destruye a sí mismo y a los demás con su ambición, orgullo, quemeimportismo, falta de humanidad. Tratemos de mejorar. Procuremos propiciar para todos un feliz Día del Medio Ambiente.

Anita Perdomo,
estudiante, Playas

Sobre la CTG I

Luego de un mes de agonía en terapia intensiva, mi hermano falleció debido a  un accidente automovilístico causado por un criminal conductor de un automotor pesado que no le importó cambiar de carril sin tomar en cuenta las debidas precauciones.

El accidente tuvo lugar en la vía Perimetral, la que como muchas otras se encuentra “cuidada” por vigilantes a quienes lo que menos les importa es la seguridad en las carreteras.

Cabe indicar que luego de pocos minutos del ingreso de mi hermano a la clínica, apareció un vigilante que permaneció  durante más de una hora preguntando dónde trabajaba el paciente y entregando su número celular a  cuanto pariente desesperado encontraba, y ofreció “su ayuda” a fin de que el parte fuera  favorable para mi hermano.

Luego de ser recriminado por su actitud vil se fue para regresar pocas horas después acompañado de otro vigilante, quien permaneció como custodio de mi hermano, y no faltándole  desvergüenza le dijo a un integrante de nuestra familia: “¿Se da cuenta por no haber arreglado antes?, no hubiera tenido que ponerle custodio”.

¡Cuántos años de existencia tiene esta vergonzosa institución denominada Comisión de Tránsito del Guayas CTG), reconocida por sus altísimos niveles de corrupción! ¿Cuántos años más tienen que pasar para que la provincia del Guayas cuente con una institución técnica, capaz y honesta que ponga orden y seguridad en las calles y carreteras? ¿Cuántas personas más tienen que morir o resultar gravemente heridas para que alguien inicie un cambio? Sin embargo, se escucha que se debe proteger la autonomía de la CTG. ¡Qué ironía! Se nota que  a quienes protegen a esa institución les importa muy poco la vida de los conductores y transeúntes.
Presidente Correa y asambleístas, eliminen a la CTG. 

Carlos Javier Ortiz Balseca,
Guayaquil

He visto durante años el irrespeto de los peatones (me incluyo) a las señales de tránsito, como por ejemplo, los cruces cebra.

Pero desde hace unos meses  he venido cumpliendo estas reglas, ya que un vigilante me hizo caer en cuenta que seguirlas es para nuestra propia seguridad. También descubrí cómo en Estados Unidos los peatones sí cumplimos estas reglas y acá en Ecuador no, y cómo allá sí se multa al transeúnte. Por eso mi sugerencia es que haya un grupo exclusivo de vigilantes que se encargue de los peatones, para multarlos cuando incumplan las señales. Será la única forma de lograr un cambio en el comportamiento de transeúntes y evitar las muertes.

En la vía Perimetral no hay cruces peatonales, por lo que sería bueno ponerlos para que la gente pueda cruzar la calle bajo el control de vigilantes. Pido además a la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) que ubique un semáforo peatonal en las calles Nueve de Octubre y Lizardo García (donde está el Tenis Club), pues cruzar hacia el parque Baquerizo Moreno es muy peligroso.

Además debería haber, así como lo tiene la Metrovía, paraderos bonitos y arreglados con los números de las rutas de los buses comunes y corrientes, y que los colectiveros y buseteros solo paren en esos lugares. Para controlar eso se pondrían cámaras (a la mitad de la cuadra de donde va a estar el paradero) que chequeen hacia los dos lados y filme el número de placa del bus para multar al chofer y  propietario, y si incumple varias veces eso, quitarle la licencia de conducir.

Joaquín Alfredo Barragán Rovira,
universitario, Guayaquil

Sobre la CTG II
En varias ocasiones se ha insinuado y enviado cartas a la CTG haciéndole ver la necesidad de un semáforo en la intersección de la avenida Plaza Dañín y la calle Miguel Alcívar.

La Plaza Dañín es una de las vías de mayor circulación en la ciudad y una de las “autopistas” de vehículos particulares y buses. En esta avenida no existe más que un solo paso peatonal frente al asilo Hogar San José; de allí es casi imposible cruzar la calle hasta la intersección de la avenida de Las Américas, por la cantidad de vehículos que circulan a alta velocidad. Como esta es una zona donde hay negocios,  invito al director de la CTG que intente cruzarla a cualquier hora y vea lo arriesgado que es hacerlo. Hace unos días una niña lo intentó y fue atropellada fatalmente.

Las personas que vivimos en esta zona solicitamos urgente un semáforo en dicha intersección. No esperen otras víctimas para escuchar nuestra petición.

Carlos Naranjo Bastidas,
Guayaquil

Durante todos los años al leer periódicos, escuchar radio  o ver televisión, noticias acerca de la CTG (Comisión de Tránsito del Guayas) casi siempre han sido negativas, vergonzosas.

Vigilantes corruptos que usan equipos pagados con los impuestos de todos para abusar de su autoridad –que también les hemos otorgado los ciudadanos–, para cazar en las calles a conductores y pedirles “colaboración”, si no se los llevan presos o les ponen multa por una supuesta “infracción”.

Vigilantes que detienen buses de transporte y estiran la mano para recibir la licencia con un billete doblado detrás de la misma.

Vigilantes que en garitas como la 3, tan mentada años atrás si mal no recuerdo, reciben el dinero de las coimas y se lo guardan en los bolsillos.

Licencias o matrículas clonadas, falsificadas, robadas; autos robados matriculados fácilmente con la complicidad de estos corruptos; coimas por borrar archivos, por sacar licencias, por evitar multas.

En la CTG siempre se ha refugiado gran cantidad de huaqueros pertenecientes a gobiernos de turno. Seguramente por eso existen altísimos niveles de corrupción en el lugar. Por eso comediantes mediocres de la televisión los imitan de forma tan burda.

Que la Comisión de Tránsito del Guayas pase al tutelaje de la Comisión Nacional de Transporte Terrestre no arreglará las cosas. Lo importante es que no sea manejada nunca más como un botín que se reparten mafias. No logro entender a esos defensores asambleístas, medios de comunicación o los que intentan que olvidemos lo mala y corrupta que es esta institución, y meten miedo con lo del centralismo y piden que la defendamos a capa y espada  porque a lo mejor va a ser dirigida por gente que no es de Guayaquil.

Manuel Torres Núñez,
Guayaquil

Sobre la CTG III
La calle Quinta de Urdesa Central, que va desde la avenida Circunvalación norte hasta Guayacanes, recibe el tráfico de los vehículos que van y vienen a los centros comerciales Policentro y San Marino (ciudadela Kennedy), y los que van y vienen de Urdesa Norte y Lomas de Urdesa, por donde se comunican a la avenida Las Aguas, y otras que llevan al oeste y norte de la ciudad.  Y por el otro lado recibe los vehículos que van y vienen de las avenidas Las Lomas y Las Monjas, y la calle Guayacanes, que recogen todo el tránsito que va y viene de las ciudadelas Miraflores, Los Ceibos, Paraíso...

En definitiva, son alrededor de seis o siete cuadras que reciben día y noche un tráfico intenso, porque justo las calles que la alimentan (Las Monjas y Guayacanes) son zonas comerciales donde hay un sinnúmero de restaurantes y negocios de todo tipo. Además de un colegio que complica más el tránsito en las horas de entrada y salida de alumnos y en las horas “pico” a la entrada y salida de trabajos.

Hace unas semanas, a la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) se le ocurrió la “brillante” idea de colocar un semáforo en la intersección de las calles Quinta y Las Monjas. Supongo que para “ordenar” el tránsito en el sector, lo que para quienes vivimos en el sitio y vemos la realidad a diario tuvo un resultado totalmente contrario, porque ahora las “colas” de carros son a toda hora y el doble de lo que eran antes, lo que hace doblemente peligroso para los peatones cruzar o caminar por esta calle.

Señores de la CTG, la solución está haciendo a la calle Quinta unidireccional, desde Guayacanes hasta la avenida Las Lomas (o sea en sentido contrario al de la Sexta).  Además de alternar la dirección de las calles desde la Segunda hasta la Cuarta (ahora todas son en el mismo sentido)  o hacerlas de doble vía para que también ayuden a aliviar el flujo. Creo que con esas medidas ni siquiera será necesario el semáforo.

¡Consulten a quienes vivimos en el sector, sepan escuchar!, también pueden aprender de quienes no somos “técnicos” en tránsito.

Javier Auhing  Sánchez,
Guayaquil

El taxismo agremiado, también llamado “fiebre amarilla” debido al permanente corre-corre con que mantiene a los ocupantes del palacio de Carondelet en cada gobierno, por sus perennes bravuconadas ya que fanfarronea que ha echado a varios de sus inquilinos, en el ámbito nacional constituye una insignificante fuerza laboral al compararla con los trece millones de potenciales clientes que hay en nuestro pluricultural Ecuador.

Trabajan con todo tipo de vehículo usado; se les exige pocos requisitos y conocimientos; casi no pagan impuestos; matriculan sus taxis cada cuatro años; tienen liberación de tasas de importación para sus nuevas unidades; no se saca de circulación a los taxis viejos que son negociados espléndidamente a los aspirantes a integrar gremios; venden con sobreprecio los cupos disponibles, sin olvidar sus clásicas demandas chantajistas (paralizar la nación) por los precios de  llantas, combustibles, refacciones al costo.

Las autoridades del tránsito no han logrado regularizar servicios óptimos con taxímetro que facture; no han establecido una tarifa mínima ni máxima; no hay capacitación y actualización en el servicio, ni uniformidad en su vestimenta, ni mejoras en el aseo personal, menos en el comportamiento hacia el usuario (fuman, insultan, piropean, mensajean mientras manejan...). Las autoridades del Gobierno han decidido premiarlos a cambio de nada (¿sin votos de respaldo?), al oficializar el uso del gas doméstico, despilfarrado por décadas por estos compatriotas, como combustible para sus taxis.

Fernando Renella Coll,
Guayaquil

Sobre la CTG IV
No creo que los problemas de corrupción que todos conocemos que existen en la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) se solucionen solo porque ahora la institución perdió autonomía jurídica por cuanto se regirá a las políticas nacionales de tránsito.

En otras palabras, la CTG ya no podrá elaborar las políticas de tránsito en la provincia del Guayas, sino que ha sido limitada a una dirección de tránsito encargada de ejecutar las decisiones de la nueva Comisión Nacional de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial.

La solución a las consabidas coimas, a los sobornos, al irrespeto a la Ley de Tránsito, a las apariciones de infracciones o citaciones fantasmas y demás corruptela dentro de la CTG, no es poniéndole un “papá” o una nueva “cabeza” desde la capital de la república. Las instituciones las hacen las personas, de ahí parte el éxito o descalabro de las funciones o actividades que se ejecuten.

Lo principal es que la institución esté integrada por personas profesionales en el tema, honradas, alejadas de la politiquería, que sus vidas privadas y públicas sean ejemplo de honestidad; que trabajen para sanear desde sus cimientos un ente que ha dado mucho de qué hablar desde hace largo tiempo; que su lema sea servir no en provecho propio sino exclusivamente en provecho de la ciudadanía de la provincia entera; que haga un estudio de regeneración total del sistema del tránsito, de su manejo, administración, control, culturización, para evitar más muertes en nuestras calles y carreteras.

A quienes habitamos en esta provincia que nos ha dado hospitalidad, casa, bienes, estudio, trabajo, hogar..., y un espacio para vivir –seamos guayaquileños o no guayaquileños– nos corresponde luchar por rescatar y darle dignidad a la CTG.

Pablo Martínez,
Guayaquil

Cuidemos el entorno

En 1992, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), en un informe sobre el efecto invernadero, señaló que el nivel promedio de los mares se elevaría 6 cm por decenio durante el siglo XXI, lo que constituiría una grave amenaza para las islas y zonas costaneras de baja altitud, inundando las tierras productivas y contaminando las capas de agua dulce.

Revela además el informe que el aumento artificial del CO2 incrementa con mayor intensidad el efecto   invernadero, que hará inhabitables   algunos países insulares, desplazará a decenas de millones de habitantes a zonas altas y provocará perturbaciones sociales y económicas de incalculables consecuencias. Lo que acontece en nuestro Litoral cada año en época invernal  no es mera coincidencia, es una auténtica realidad. No es cuestión del gobierno central ni de los seccionales, es un problema natural producido por el calentamiento planetario. Los organismos ambientales nacionales y la Comunidad Andina de Naciones tienen la ineludible obligación de acudir ante el Pnuma y exponer los graves problemas climáticos y ambientales que atravesamos. Aún estamos a tiempo para hacer algo.

Saúl Mayorga,
doctor en jurisprudencia, Quito

 
¿Por qué nos fijamos más en los problemas y no tratamos de  darles soluciones? Gente como usted o yo lo han hecho; gente muchas veces pobre, pero a la vez rica en esperanzas, que luchó por mejorar su mundo, medio ambiente, como el adolescente Masih, paquistaní que inició la lucha contra la esclavitud infantil, quien fue vendido por su familia a los dueños de una fábrica desde la edad de 4 años, y se pasó trenzando hilos de alfombras hasta que fue asesinado a los 12 en 1995 por liberar a niños que corrían su misma suerte; o como Francisco Alves Méndez Filho, más conocido como  Chico Méndez,  héroe y salvador de la selva amazónica, quien nació en Brasil y desde pequeño creció sintiendo gran respeto por la naturaleza; años después sería el protagonista de las más arduas luchas contra la deforestación en su país. Pero a sus 44 años de edad, 21 disparos le robaron la vida. Fue uno de los más grandes héroes de la humanidad que dio su vida por defender la Amazonía. Si ellos lo hicieron, ¿por qué nosotros no?

Andrea Marcillo León,
Guayaquil

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El Rocamar dará curso de alta cocina internacional a cargo de  Rosa Eguiguren, los días 11, 18 y 25 de junio, de 10:00 a 13:00. Informes: 283-4572, 283-4573, (09) 680-0739.

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