- JUN. 05, 2008 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
Según el director del Centro de Estudios de Medio Ambiente de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), ingeniero Francisco Torres, cuando el dióxido de azufre sube como gas a la atmósfera y capta la humedad del aire se convierte en ácido sulfúrico. Luego se precipita como lluvia ácida lo cual puede producir pequeñas quemaduras en la piel, pero cuando hay exceso de precipitaciones. El especialista indicó que es preciso hacer una revisión de las regulaciones existentes en torno al tema ambiental, lo cual puede llevar algún tiempo. “Pero es necesario”, acotó.
Torres añadió también que en Guayaquil no existe una regulación para las fuentes móviles (automotores), como los carros que utilizan diésel ecuatoriano, los cuales tienen altas concentraciones de azufre. “Debería existir una regulación para ellos (los vehículos) y evitar así la contaminación que tanto daño ocasiona”, dijo.