Manda por teléfono.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, viaja habitualmente con sus ocho hijos y nietos, e incluso con los novios de sus hijas, en el avión que le prestó el líder libio Muammar Gaddafi, cuando se desplaza en sus giras oficiales en el exterior.
La oposición nicaragüense acusa a Ortega de violar la Constitución y las leyes al viajar en giras oficiales con familiares, y lo llama el “turista crónico”.
Por la gran cantidad de viajes, Ortega gobierna por “vía telefónica”, dijeron dos de sus ministros al diario La Prensa.
“Él llama por teléfono a cualquiera de los ministros”, dijo al diario la ministra nicaragüense del Ambiente y los Recursos Naturales, Juana Argeñal.
Aseguró que el sábado pasado el gabinete recibió una llamada de Ortega, quien se encontraba fuera de Nicaragua, pidiendo evaluar los daños ocasionados por la tormenta tropical Alma, que impactó el Pacífico del país y dejó dos muertos, 6.000 damnificados y daños materiales.
La disidente sandinista Dora María Téllez consideró que con sus constantes viajes al exterior, Ortega no solo pierde comunicación con sus ministros, sino que “pierde el contacto con la realidad del país”, el segundo más pobre de América Latina.