- JUN. 04, 2008 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
Ayudar a embarazadas para que tengan a sus hijos es labor de organización.
Teresa Mero observa con emoción a su pequeño hijo a través de una ecografía que se la realizó el pasado lunes, en la Casa de la Vida.
Las voluntarias que atienden las llamadas del teléfono de la vida se han capacitado para este programa por casi un año.
VOLUNTARIADO. Ayudar a embarazadas para que tengan a sus hijos es labor de organización.
La Casa de la Vida ha atendido a alrededor de 500 adolescentes durante seis meses.
Con apenas 16 años, Karla (nombre ficticio) será madre soltera. La noticia de su embarazo la tomó por sorpresa, pensó en abortar, pero una amiga la convenció para que visite la Casa de la Vida, que este mes cumple medio año al servicio de la comunidad.
Aquí Karla recibió el apoyo y la comprensión de quienes forman parte de esta organización. “Ella estaba desesperada. La mayoría de las jovencitas que se enteran de que están embarazadas se sienten solas”, indicó el padre Paulino Toral, creador de esta institución y párroco de la iglesia San Antonio María Claret, de Urdesa.
Las edades varían, pero en lo que sí coinciden las mujeres atendidas es que las adolescentes temen decirles a sus padres la noticia del embarazo.
Esto lo confirman las voluntarias de la Asociación María de la Buena Esperanza de la Arquidiócesis, quienes son las encargadas de receptar las llamadas que llegan al teléfono de la vida (1-800 648432).
En este programa participan unas 250 voluntarias que se han capacitado por un año para receptar las llamadas, que se han convertido en el primer contacto entre la Casa de la Vida y la futura madre.
“Nosotros hemos servido como un puente para que las adolescentes les comuniquen a sus padres que están embarazadas”, manifestó el padre Toral.
Entre las más de 20 llamadas diarias que reciben las voluntarias se dan casos en que las jovencitas les comentan que su deseo es abortar porque no tienen quien las apoye.
“Uno de los objetivos de este proyecto es convencer a la chica para que no aborte, que sepa que ese niño que va a nacer es un regalo de Dios”, afirmó la voluntaria Nelly Paladines.
Ella comentó que luego de las llamadas se les da seguimiento a los casos y aclaró que la ayuda que brindan es para todas las jóvenes, sin distinción de religión o estrato social.
“Las jovencitas aquí sienten como si este fuese su hogar. Además de la ayuda espiritual y psicológica que les brindamos todo el voluntariado, también les damos amor y cariño”, expresó Jéssica de Cippa, coordinadora del voluntariado.
La institución, que está ubicada al lado de la iglesia de Urdesa, tiene cuatro dispensarios médicos, un consultorio psicológico, un departamento de ecografía, una sala de espera y un pequeño auditorio donde se dictan las charlas sobre nutrición, lactancia, entre otras.
Jéssica señaló que los costos de los servicios que brinda la organización son módicos. “Una consulta cuesta 50 centavos y la ecografía cinco dólares”, dijo.
Adicional a ello, si las jóvenes asisten a siete consultas en la Casa de la Vida acceden al convenio que tiene la institución con la maternidad Enrique Sotomayor.
“Si deciden que atendamos todo su embarazo les puede costar 45 dólares el parto normal y 90 dólares la cesárea (usualmente cuesta 80 y 150 dólares, respectivamente). Esa es la ayuda económica que les damos”, sostuvo Jéssica.
La institución ha atendido a más de 500 mujeres en el área ginecológica. Allí entregan gratis pañales y vitaminas.
“Este lugar es de gran ayuda para todas las madres jóvenes que en ocasiones no terminamos los estudios y no tenemos ningún tipo de ingreso”, señaló Rocío Arias, de 22 años y quien tiene tres meses de embarazo.
Mientras que un grupo de mujeres que colabora con la organización se ha encargado de hacer ajuares para entregárselos gratuitamente a las nuevas madres. Además, les realizan un baby shower.
Las voluntarias indicaron que trabajar en esta labor es “gratificante” y a la vez muy duro, ya que a diario escuchan casos de chicas que se sienten solas y por miedo a sus padres piensan que la opción frente a un embarazo no deseado es el aborto.
Pero ellas, al igual que el padre Toral sienten que con la ayuda de Dios la Casa de la Vida se ha convertido en un refugio para todas las jovencitas que lo necesitan.
MÁS DATOS: Programa
Personal
La Casa de la Vida tiene una ginecóloga, dos doctores, un ecógrafo y dos médicos que se dedican a dar charlas educativas.
Conferencias
Mientras las jóvenes esperan su turno para la consulta observan videos o reciben las charlas.
Atención
La atención de la institución es de lunes a viernes, desde las 08:00 hasta las 16:30.
Servicios
Las futuras madres durante su embarazo reciben cursos maternales, si desean pueden acceder a los talleres de catequesis.
Adopción
Si las jovencitas desean entregar su hijo en adopción, la organización se encarga de buscar un hogar al niño.