Miércoles 04 de junio del 2008 El Gran Guayaquil

‘Cuando llegué estaba desesperada, recibí amor y apoyo de las voluntarias’

Para Andrea (nombre protegido), la Casa de la Vida se ha convertido en su hogar y en una nueva oportunidad de vida.

“Este ha sido como un milagro para mí”, indicó la joven, quien tiene 16 años y está embarazada de tres semanas.

Andrea, quien fue violada por su padrastro y golpeada por su madre, ha tratado de seguir adelante pese a los maltratos que ha recibido desde niña.

Ella dijo que dentro de la organización le han brindando mucho amor y apoyo frente a una situación que para una joven es difícil.

“Cuando llegué estaba nerviosa, pero las palabras del padre Paulino me ayudaron a tranquilizarme y a entender mejor las cosas”, recordó Andrea, quien acudió a la institución llevada por una tía.

“Ella es una niña que ha sufrido mucho y ahora con un bebé sintió que la vida se le destruía”, manifestó Cecilia, tía de Andrea.

La joven agregó que la desesperación que sintió al enterarse de su embarazo la hizo llorar por horas, pero ahora entiende que son situaciones que debe afrontar y superar.

“Cuando uno está embarazada lo que más necesita es amor y yo eso lo encontré en la Casa de la Vida”, afirmó Andrea.

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