Monitoreo.
Anoche, alrededor de las 20:45, el volcán Cerro Azul volvió a erupcionar. Cuando la expedición del Parque Nacional Galápagos había anunciado que luego de tres días de intensa emanación de lava, el volcán descansó, esto ocurrió solo por pocas horas.
El primer informe que emitió la expedición conformada por seis guardaparques, dos vulcanólogos y un asesor técnico del Parque Nacional Galápagos (PNG), tuvo que rectificar los datos.
Descanso de dos días
La expedición efectuó el monitoreo por tierra de la erupción del volcán Cerro Azul, ubicado en la isla Isabela, la que confirmó que esta se extinguió el pasado domingo a las 15:00.
La erupción tuvo un solo evento principal y una fisura radial, es decir, que se formó una grieta de aproximadamente 1 km de largo, la que tenía una cadena de conos pequeños por donde se expedía la lava.
El lugar exacto de la erupción se ubicó entre los sitios conocidos como Los Pegas y Cinco Cerros, en el flanco este del volcán, muy cerca de la cumbre.
El flujo de lava recorrió aproximadamente 10 km y afectó a especies de flora, tanto endémicas que no están en peligro de extinción, como introducidas, que habían en el área.
El informe establece que no se presentaron incendios forestales debido a las lluvias que se presentan en esta zona.
El recorrido por tierra hasta llegar al lugar de la erupción demoró un día y medio debido a las condiciones del terreno, el clima y abundante vegetación.
Se evidenció que la nueva lava se juntó con la solidificada de las erupciones ocurridas en 1978 y 1998.
El Parque Nacional Galápagos evaluará de cerca los daños con los monitoreos posteriores, considerando que la lava se solidifica inmediatamente, pero demora aproximadamente seis meses en enfriarse.
El Cerro Azul, de 1.690 metros de alto, comenzó a expulsar lava el pasado jueves, después de diez años de inactividad en la isla más grande de Galápagos.