- JUN. 04, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
Al parecer la furia y el odio se habían apoderado de Julio Salomón Pino Tomalá, de 33 años, dicen los vecinos de la hacienda San Luis, en la vía a Vinces, Los Ríos. Y cada día que pasaba cerca de su suegro, Rafael Fernando Medina Olvera, de 52, lo miraba con deseos de vengarse.
Sin embargo, las iras que llevaba dentro se desataron a las 17:00 del lunes pasado, cuando agarró un filudo machete, aprovechó que no había nadie en la hacienda y asestó a Medina una profunda herida a la altura del cuello, la que terminó al instante con su vida.
Según narró Luz Barzola, esposa de la víctima, todo se debió a que el propietario de la hacienda, en la que laboraban Pino y Medina, le había quitado el trabajo de cuidar las bombas de riego que tenía el primero, “porque la semana pasada lo encontró durmiendo trepado en las matas de mango”, comentó la consternada viuda.
Tras ese incidente, el dueño del negocio le transfirió totalmente la responsabilidad a Medina y eso lo tenía confundido y enojado al yerno, a quien todos en la zona llamaban Salomón.
Pero el punto que habría colmado la paciencia del criminal fue la negativa de Sara, una hija de Medina, de volver con él. Los problemas conyugales habían llegado a términos insoportables, indican los familiares.
“Lo peor de todo es que este tipo (Salomón) luego de matarlo (a Medina) en media hacienda, cogió el celular de mi marido y se lo llevó. Cuando yo llamé para saber cómo estaba Rafael, él (Salomón) me dijo que necesitaba ropa para cambiarse e irse”, relató Barzola.
El cadáver de Rafael Medina fue llevado a casa de su madre, Margarita Olvera, en el barrio La Floresta (cantón Santa Lucía) para ser velado, entre el asombro popular, el desconcierto de su hija Sara y el llanto amargo de su esposa Luz.
EN MANTA: Doble crimen
Menor
Rommel Andrés Bender Espinales (17) fue asesinado por desconocidos que lo persiguieron hasta la casa de José David Montes Chávez (30), quien también fue abatido circunstancialmente.