Un profesor que cruzó media Colombia a pie clamando porque las FARC liberen a su hijo que tienen secuestrado hace más de una década, llevó su causa a Quito desde donde le pidió este martes al presidente colombiano Álvaro Uribe que acepte la facilitación otros países para lograr un canje de rehenes.
"El motivo fundamental de estar aquí es buscar apoyo dentro del gobierno (ecuatoriano) para el acuerdo humanitario en Colombia", afirmó el profesor Gustavo Moncayo, cuyo hijo Pablo Emilio, un cabo del ejército, fue secuestrado en una acción guerrillera por las FARC en 1997.
En una rueda de prensa acompañado por el ministro de Seguridad de Ecuador, Gustavo Larrea, le pidió al presidente colombiano que acepte la facilitación y mediación de aquellos gobiernos que se han ofrecido, que han aceptado voluntariamente ser facilitadores de este proceso.
Moncayo visitó Quito junto a su hija Yuri Tatiana para reunirse con el presidente Rafael Correa y Larrea, quien admitió en marzo haber mantenido un encuentro con el extinto jefe de las FARC, Raúl Reyes con "fines humanitarios" para lograr la liberación de los secuestrados en manos de la guerrilla.
El ministro no habló de una posible intermediación personal o gubernamental similar a la que realizó en el pasado y dijo que Ecuador insistirá en su pedido de que se liberen a todos los secuestrados y lo hacemos a través del canal apropiado que es el Comité Internacional de la Cruz Roja.
Moncayo ha recorrido Europa y Venezuela tratando de sensibilizar a gobiernos y poblaciones y conseguir apoyo para la liberación de decenas de rehenes.
Acusó al gobierno colombiano de quitar del medio a aquellas personas que han tratado de ayudar, de apoyar las iniciativas para una salida negociada y generar conflicto con los países vecinos.
"Esto duele", confesó Moncayo que vestía una camiseta con fotos de su hijo y una cadena en su torso que porta como símbolo de su causa por la libertad de los cautivos de las FARC.
El gobierno de Uribe "señala a todas las personas, a todos los gobiernos que quieren ayudar, los señala como auxiliadores de la guerrilla, incluso hasta (como) terroristas", dijo.