El cuerpo de Luis Sinchiguano, el ecuatoriano que cayó de un andamio, fue sepultado ayer.
“Hoy no vayas a trabajar. Quédate mejor en casa cuidando de nuestro hijo, porque está recién operado”, fueron las últimas palabras que Carmen Aveiga escuchó de su esposo, Luis Medardo Sinchiguano Toapanta (38 años), quien falleció el pasado 26 de mayo al caer de un andamio en una construcción de Valencia, en España.
El féretro de Sinchiguano llegó el sábado último en un vuelo de Iberia al aeropuerto de la ciudad de Quito, tras lo cual fue trasladado a su tierra natal, Santo Domingo de los Tsáchilas, en donde fue velado en el auditorio de la Unión de Cooperativas Interprovinciales.
Eleodoro Sinchiguano y su esposa, Clorinda Toapanta, recordaron que su hijo viajó hace ocho años a España. Luego de tres, se fue su esposa y los hijos de ambos, William y Ronald.
La viuda cuenta que se enteró del accidente de su pareja por su jefa. “Empecé como loca a llamar al trabajo de mi esposo y nadie contestaba. Entonces llamé a un compañero de trabajo y me avisó que algo había pasado”, comentó.
Dijo que salió corriendo de su trabajo desesperada y llamó a sus cuatro hermanos que viven en Mallorca-España y a su cuñado Mario, quien reside en el país ibérico. “Yo me negaba a creer que era mi esposo uno de los fallecidos”, expresó.
Aveiga recuerda a su marido como un “padre ejemplar, muy cariñoso con sus hijos y muy responsable en el trabajo”. Señaló que pensaba regresar con él a Ecuador y que incluso habían comprado ya un terreno para construir su casa.
“Ahora sin él, no pienso regresar porque mis hijos estudian en España y allí también viven mis cuatro hermanos”, sostuvo la mujer.
Prefirió no hablar del asunto laboral ni de alguna indemnización por el accidente de trabajo de su esposo, pero sí dijo que agradecía al cónsul del Ecuador en Valencia porque los acompañó y ayudó en la agilización de los trámites para repatriar el cuerpo de su esposo.