Se ha cumplido un siglo del nacimiento de Jorge Pérez Concha, ilustre guayaquileño y sobre todo preclaro defensor de los derechos territoriales del Ecuador. Con toda justicia, la Universidad de Guayaquil ha honrado la memoria de quien fue uno de sus más destacados maestros a quien, en vida, lo honró también con el más alto reconocimiento concediéndole el título de Doctor Honoris Causa. El homenaje ha sido respaldado por un Comité de Honor presidido por los ex presidentes de la República: doctores Rodrigo Borja y Alfredo Palacio; dos ex vicepresidentes, los alcaldes de Guayaquil y Quito y destacadas personalidades de la vida cultural y política de la nación.
Tuve el privilegio de gozar de su cordial amistad y compartir actividades y funciones en la Casa de la Cultura. Todo ello me permitió apreciar su alto valor humano y su profundo y desinteresado patriotismo en defensa de la nación.
A más de su larga y magnífica trayectoria docente en la educación secundaria y en especial en la universitaria, Pérez Concha se distinguió también en tres campos: el internacional, el de la historia y el del periodismo. En el primero, pueden enumerarse como obras fundamentales: Ensayo histórico-crítico de las relaciones diplomáticas del Ecuador con los Estados Limítrofes, Derecho Territorial Ecuatoriano y Política Internacional Contemporánea. La primera, sobre todo, requirió de largas y tediosas investigaciones tanto de los documentos oficiales cuanto de los privados. Hay que recordar que la Real Audiencia de Quito, llegaba, por el sur, más allá del Amazonas, hasta Jaén y Maynas. La ruta para llegar allá pasaba por Loja. Cuando Bolívar independizó las actuales repúblicas, los límites fueron los de las antiguas colonias.
Gracias a sus amplios conocimientos en derecho internacional fue elegido vicepresidente de la Junta Consultiva de Relaciones Exteriores y en el campo diplomático, entre otras funciones, tuvo la de la Embajada de Cuba.
Sus aportes a las obras históricas del país son notables, entre ellas: Eloy Alfaro: Su vida y obra, Vargas Torres. Valorando sus investigaciones y publicaciones la Academia Nacional de Historia lo eligió Miembro de Número de la institución.
Durante algunos años ejerció el periodismo de opinión, fundó algunas publicaciones periódicas y colaboró con otras.
Fue miembro de varias instituciones culturales y científicas y desempeñó importantes funciones como Director de la Biblioteca Municipal de Guayaquil, Presidente de la Casa de la Cultura núcleo del Guayas y Director del Centro de Investigaciones Históricas de Guayaquil.
Por estos y muchos otros méritos el Gobierno nacional le confirió la condecoración Gran Cruz de la Orden Nacional al Mérito y también el Premio Nacional Eugenio Espejo. En acto de justicia la Universidad de Guayaquil y más instituciones le han rendido este homenaje póstumo.