- JUN. 03, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
La organización no gubernamental británica Reprieve acusó ayer a Estados Unidos de haber tenido hasta 17 barcos funcionando como “prisiones flotantes” para presuntos militantes islamistas como parte de su “guerra contra el terrorismo”, algo que Washington negó.
La entidad afirmó que las naves sirvieron para interrogar a los sospechosos “en condiciones tortuosas antes de llevarlos a otras instalaciones secretas”.
Gary Keck, portavoz del Pentágono, dijo que “no hay barcos cárceles” aunque sí “traslados (de prisioneros) en barcos”, sin que las embarcaciones se convirtiesen en “centros de detención”, lo que definió como “un lugar en el que se puede permanecer a largo plazo”.
La ONG afirmó que el “talibán estadounidense” John Walker Lindh, capturado en Afganistán a fines del 2001, pasó por el navío de guerra USS Peleliu y luego por el USS Bataan, donde Ibn Al Shayj Al Libi, sospechoso de Al Qaeda y cuyo testimonio se usó para justificar la invasión de Iraq, también pasó por el USS Bataan, que operaba en el océano Índico.
Antes de estas acusaciones, Reprieve amenazó con demandar a las autoridades británicas y portuguesas por ocultar información del transporte de detenidos a Guantánamo (Cuba).