Dios es mi consuelo, mi ayuda en toda necesidad.
Consuelo
Cuando oigo noticias desconcertantes, bien sean personales, locales o internacionales, puedo hacer algo positivo. Envío la silenciosa pero
poderosa bendición de mis oraciones. Actúo inmediatamente manteniendo pensamientos de amor y paz. Doy gracias porque la sabiduría divina
guía a aquellos que toman decisiones sobre su bienestar y el de otros.
La guía perfecta está disponible en todo momento, gracias a la intuición divina. Centrando nuestras oraciones en Dios sentimos que es nuestro consuelo, nuestra ayuda en toda necesidad. En mi alma resuena la voz de la esperanza, una voz apacible y delicada que confirma el consuelo divino.
Salmo 23:4
“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tu estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento”.