La propuesta para declarar la autonomía técnica del Banco Central del Ecuador (BCE) y que es parte del articulado elaborado por la mesa 7 de Modelo de Desarrollo ha generado polémica en la Asamblea Constituyente, luego de que el sábado pasado se aprobó en primer debate.
El asambleísta León Roldós (RED) dijo que la autonomía se basa en que los estudios y las propuestas de regulaciones que haga el BCE tienen que ser técnicas. “La decisión puede ser con participación política”.
Calificó como “un absurdo técnico” que se coloque la política monetaria, cambiaria, de crédito y financiera como potestad exclusiva del Presidente de la República, que es lo que buscan los artículos propuestos por la mesa 7.
La propuesta, según explicó el asambleísta Pedro Morales (Pachakutik), presidente de la mesa 7, es que el Banco Central sea una entidad de servicio público, que maneje la liquidez, una cuenta única de ingresos del Estado y le permita al Ejecutivo tomar decisiones en planes para el desarrollo.
Además de que el Estado realizaría controles a esa institución.
Asimismo aseguró que la propuesta incluye una Comisión Técnica que actuaría conjuntamente con la entidad para elaborar un informe que sería presentado al presidente de la República. El Gobierno también elaboraría su propuesta y decidiría con la Comisión si aceptan el informe.
“El Banco no será el que tome las decisiones a futuro... siempre ha decidido y ha tomado decisiones que no han sido positivas para el país”, señaló Pedro Morales.
Aunque no explicó cómo sería la elección de los integrantes de la Comisión, aseguró que serían representantes de los sectores económico, social, productivo y cultural.
Morales dijo que mañana se reunirá con representantes de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador para analizar la propuesta y tomar las observaciones para los articulados, e incluirlos para el segundo y definitivo debate en el pleno.
El asambleísta Pablo Lucio Paredes (Futuro Ya) criticó esa propuesta y se mostró partidario de respetar y fortalecer la autonomía del BCE y de otras instituciones de control, con el objeto de mejorar el manejo de la macroeconomía en el país.
La oposición considera que este intento por quitar la autonomía al Central no “va más allá del capricho y críticas del Presidente de la República”, que en su último enlace radial cuestionó en duros términos a esa entidad por las cifras que maneja y que no van de acuerdo con las aspiraciones del Gobierno.
Para Roldós, todo el directorio del Banco Central ha sido designado por Correa, por lo tanto “si él tacha un reciente informe del Banco está tachando lo que él ha puesto. Él quiere que el informe diga lo que quiere”, puntualizó.
Antecedentes
13 de diciembre del 2006
El presidente Rafael Correa aseguró que era partidario de que la Asamblea defina el futuro del Banco Central del Ecuador. Criticó los salarios de los funcionarios y el exceso de personal.
15 de diciembre del 2006
Correa reclamó la renuncia de los miembros de la plana del BCE por considerar que las políticas de la institución han afectado a la economía.
14 de marzo del 2007
Ratificó que se desconocerá la deuda de los bonos AGD del BCE por considerar que el esta entidad fue uno de los responsables de la crisis bancaria.
16 de diciembre del 2007
Pidió a la Asamblea la eliminación del BCE, calificando la autonomía de la institución como una trampa del modelo neoliberal y teniendo dineros improductivos depositados en Florida y no financiando proyectos nacionales.
11 de abril del 2008
Criticó la gestión cultural del BCE y la consideró ineficiente.
31 de mayo del 2008
Una comisión argentina llega al país para auditar las cifras del BCE. La decisión de Correa se debe a los cuestionamientos de los informes económicos emitidos por el BCE.