Lunes 02 de junio del 2008 Cultura

Salón evidencia fallas formativas

QUITO

MARÍA IOVINO

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QUITO. María Iovino, curadora de arte colombiana, defiende su punto de vista con respecto al Salón Mariano Aguilera.

Tomó la polémica decisión de quitarle el carácter   competitivo al certamen de  arte  Mariano Aguilera 2008, que se realiza en Quito.
La curadora colombiana María Iovino (Barranquilla,1962), explica el motivo para que el Salón Mariano Aguilera no tenga para 2008, el carácter competitivo y se transforme en un espacio autocrítico de reflexión. 

¿Cuál fue su labor  en el Salón Mariano Aguilera 2008?
Fui contratada por el Centro Cultural  Metropolitano  para evaluar las propuestas que se presentaron, para diseñar una convocatoria si yo pensaba que la convocatoria debía tener un tema. Pensé que no.

¿Es decir, era abierto?
Sí, era abierto. No me gusta utilizar temas para convocatorias. Me parece que eso restringe y conduce la proposición y  al deseo de la persona que está juzgando un evento y   es coercitivo. Me parece que  deja por fuera una cantidad de variaciones que hay en un medio y obliga a los artistas a ceñirse a un criterio determinado que puede estar muy lejos de su parecer, o de su forma de pensar, y al que necesariamente para poder cumplir, se acoge. Pensé conveniente hacer una convocatoria abierta y después evalué las propuestas. Llegaron las propuestas, hice una primera lectura por internet, para a partir de esas obras, hacer un planteamiento curatorial. Mi concepto al Centro Cultural fue que yo prefería hacer una preselección de esas obras que habían sido presentadas y luego mirar personalmente esas obras, entrevistarme con el que quisiera hablar conmigo y defender su trabajo.

¿Pero si ya hubo una primera selección, supongo que esos ameritaban quizá exponerse al público?
Siempre hay distancias muy grandes entre una fotografía y un hecho real. Yo quería enfrentarme a algunas dudas que tenía,  viendo los trabajos. Dudas sobre la realización, sobre la manera cómo se sostenían. Una fotografía es un medio muy reductor de presentación de unos trabajos. Hubo casos en que se presentó solo una fotografía o solo un dibujo o boceto como planteamiento de la idea del trabajo que se iba a realizar, y era material insuficiente para tomar una decisión en la que  creo que hay muchas responsabilidades involucradas.

¿Entonces la decisión fue que no se declare competitivo?
Lo que me pareció más pertinente fue repensar. No me parece que entre los trabajos que podía destacar como los mejores, podía establecer referencias para los que no quedaban clasificados, como que esos trabajos sí tenían la excelencia, que demostraba que los demás   estaban en un nivel desclasificable. Pienso que es necesario pensar cuáles son las fallas que están conduciendo a un nivel como el que se ha presentado ahora y trabajar sobre ellas.

¿A primera vista cuál sería el problema para no poder presentar los trabajos?
Cuando estás presentando algo que seleccionaste dentro de un gran número de propuestas, estás estableciendo referencias, y revisando aquí los catálogos del Salón me di cuenta de que muchas personas vuelven a presentar trabajos, según las guías que establecieron los salones anteriores, que me parece que también han señalado equívocos,   distorsiones. Yo estuve aquí para este mismo trabajo en el 2004, vine con el historiador colombiano Álvaro Medina, y nuestro consejo -en esa oportunidad- había sido hacer una revisión del Salón y no seguir realizando un Salón deficiente. Me parece que en esta oportunidad   encontré agudizado el problema, y con responsabilidad y también cariñosamente, pienso que  es una buena decisión hacer un  stop , repensar las cosas.

¿Las obras presentadas representan el nivel artístico del Ecuador?
No pienso,   no podría pensar que ese fuera el nivel artístico del Ecuador. Es algo que no lo puedo concebir.
 
¿Qué espera usted escuchar de los artistas?
He recibido algunos correos, hay gente que está muy herida, algunos han sido incluso ofensivos, o han intentado serlo. Supongo que habrá personas que consideran que yo he tenido una decisión arbitraria. Mi papel no es la arbitrariedad,  llevo 20 años ejerciendo lo que hago, y  esos 20 años me han dado posibilidades de evaluación y   una experiencia como para evaluar determinadas circunstancias y permitirme pensar en este momento que las condiciones que no son tan buenas, que no son excelentes,   pueden mejorar.

¿Qué problemas tienen los trabajos?
Se ven   fallas formativas en todo sentido, en la redacción, en la forma de presentación escrita, en la forma de presentación de trabajo, en la forma de presentación para evaluación de un jurado. Se ven bastantes fallas, y se ven también  en un número abundante de casos, ligerezas con respecto a lo que se cree que es el arte, una forma ligera de entender un concepto tan hondo como ese.

En el Salón Mariano Aguilera hubo un replanteamiento en 1997 y se volvió a reabrir en el 2002 ¿no es muy poco tiempo para estas autocríticas, o está bien que sea así, cada cierto tiempo?
Este tipo de formatos  presenta fallas en todas partes. Los países que todavía tienen salones, que son un concepto heredado de los encuentros de arte de las cortes,  tienen problemas con ese planteamiento. Estamos en un periodo histórico   distinto, está muy desfasado ese concepto del periodo histórico. De pronto cuando se vuelva a hacer un encuentro de artistas, un encuentro de obras en este espacio,  lo mejor es que tampoco se llame salón.
 
¿Y cómo debería llamarse?
No sé,   pienso que ahora hay que hacer una revisión y de acuerdo con lo que esa dinámica ofrezca como crítica y como posibles soluciones nacerá de allí una forma.
 
¿Podría ser que desaparezca?
No creo en la conveniencia de que desaparezcan los espacios de formación de público, de confrontación de artistas. No creo en eso, creo  en la posibilidad de mejoramiento de todo, en un sano encuentro.

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