- JUN. 02, 2008 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
La calidad de impresión en el mundo se ha perfeccionado radicalmente.
Esto significa que ha mejorado la falsificación de billetes; incluso ya circula el nuevo billete falso de cinco dólares, con sus nuevos colores.
No se fijen del exceso de intanglio o alto relieve de la solapa de los ex presidentes, ni de mirarlo contra la luz para visualizar la denominada marca de agua; tampoco del hilo de seguridad donde a la luz se aprecian las letras borrosas twenty (20) o five (5), ni de las microfibrillas o pelusas de color. Como es lógico, nadie carga en su bolsillo una lupa “Hscb” para analizar la calidad de la microimpresión. Por lo general, a los billetes falsos los arrugan y después los estiran para engañar nuestro sentido del tacto.
Lo recomendable y práctico es estar alerta a la textura del papel billete. Los originales son de lino y algodón; los falsos son de simple papel que por lo general se deslizan con mayor rapidez entre los dedos y son más delgados. Si tienen un negocio, usen lámpara ultravioleta para ver los billetes e incluso los cheques.
Cuando les llegue un billete falso no “lo crucen a otro incauto”, cumplan con el deber moral de entregarlo al Banco Central e informar cómo lo recibieron; de esta manera se les facilita a las autoridades de control capturar a los falsificadores y minimizar el daño a la gente honesta.
Gunnar Lundh,
licenciado, Guayaquil