Dejo ir y permito que Dios sea mi guía, y soy bendecido inmensurablemente.
Dejar ir
Oro, liberando toda duda y preocupación sobre mi vida y las vidas de mis seres queridos. Cuando busco guía divina, dejo ir y permito que la actividad de Dios me muestre el camino.
En esta poderosa entrega, disipo toda preocupación y suelto cualquier problema, aun aquellos a los que me he asido por cierto tiempo.
Entregando todo a Dios en oración, estoy completamente consciente de que todos estamos bajo su cuidado. Al continuar dejando ir y permitiendo que Dios me guíe, se me muestran nuevos modos de hacer lo mejor que puedo con lo que tengo a la mano en este y en todo momento. Pienso claramente y actúo con la integridad de mi alma.
Dejo ir y permito que Dios sea mi guía, y soy bendecido inmensurablemente.
1 Reyes 8:61
“Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová, nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos”.