Ocho piscinas clandestinas de gasolina blanca fueron destruídas por el Ejército ecuatoriano y la Policía Antinarcóticos, cerca de la población de Lago Agrio, provincia de Sucumbios.
El combustible era almacenado en piscinas rústicas (madera y fundas), para luego ser conducido por mangueras a piscinas de mayor capacidad.
Miembros del Ejército ecuatoriano sospechan que este producto haya sido robado ya que a 20 metros se encuentra ubicada la estación Sucumbíos de Petroproducción.
El teniente Roberto Holguín indicó en Ecuavisa que hace un mes y medio destruyeron otras piscinas en el mismo lugar. "Encontramos caliches (huecos en la tubería) en este sector del pozo Secoya, junto a la estación, que es lo más sorprendente".
Además, en el sector fueron detruídas varias casas abandonadas que sirven de bodegas y centro de operaciones.
El Ejército y la Policía Antinarcóticos realizan operativos de control para evitar el robo de combustible, el cual es vendido en los países vecinos de Colombia y Perú.