Lunes 02 de junio del 2008 Sucesos

Tres entidades trabajan para rescatar a los niños y jóvenes

MANTA

http://src.eluniverso.com/2008/06/02/0001/10/files/tres-entidades2-062500.jpg

MANTA. Tres niños de la familia Mero López, de entre 5 y 1 año y medio de edad, permanecen en la Fundación Shekinah.

En esta ciudad, la Fundación Shekinah es uno de los tres organismos que colaboran con menores víctimas de problemas de violencia intrafamiliar.

Es un local ubicado en el barrio Cristo Rey, cuenta con tres bloques de viviendas de dos plantas cada uno. Ahí se encierran las historias de 13 jóvenes que pasaron momentos difíciles, y hoy, junto a la colaboración del Tío Fabricio, aprenden a convivir como en familia.

Entre ellos también están tres niños oriundos de Jaramijó, que se encuentran en el lugar desde hace más de un año. Sus padres mantenían constantes discusiones en el hogar, por ello, tras un proceso legal generado por las constantes denuncias de maltrato, la Dinapen los trasladó a este centro.

Son miembros de la familia Mero López, y sus edades oscilan entre 5 y 1 año y medio de edad. Reinsertarlos a su hogar es una misión difícil, reconoce Fabricio Villamar, director del organismo de ayuda, debido a que los padres no establecen mejoras en su relación, lo que se empeora por los problemas de alcoholismo del progenitor. Por ese motivo el futuro de los hermanos Mero López sería  ir a vivir en el hogar de su abuela materna; la fecha de ese paso todavía está en suspenso.

Ante casos como este,  Villamar reconoce que la reinserción a los hogares se vuelve difícil por problemas de las parejas, principalmente de violencia intrafamiliar; “es difícil porque existe poco trabajo de ayuda sicológica para los padres e incluso para los menores”.

Además, sostiene que en los cinco años de trabajo que ha cumplido la Fundación Shekinah, se atendió a 80 niños, los que fueron trasladados a este sitio por motivos de maltrato físico o sexual, explotación laboral y porque se encontraban deambulando en la ciudad, luego de fugarse de sus hogares.

“Solo con la creación de la Junta Cantonal de la Niñez se ha mejorado en algo el control de menores, sobre todo los inmiscuidos en esos casos de maltrato físico y sexual, que abandonan el hogar y optan por caer en delitos”, sostuvo Villamar.

En la oficina de la Dinapen en Manta, su director, Luis Coyago, reconoce dificultades con las entidades encargadas de los niños que son auxiliados por la oficina cuando están envueltos en problemas con sus padres.

“Hace poco llevamos un niño de tres años hasta la Fundación Shekinah, pero no lo quisieron recibir en primera instancia, pues manifestaron que no tenían técnicos para atender a ese menor. Entonces optamos por solicitar a la Junta Cantonal de la Niñez para que con un oficio se lo reciba y así pudimos llevarlo. Imagínese si este menor no era recibido en este lugar, no podía pasar en la sede de la Dinapen”, recuerda Coyago.

En el albergue infantil del Patronato Municipal de Manta hay 10 camas, pero solo una es ocupada por un menor de 12 años, a quien todos conocen como Carranza y cuenta que se fugó de su hogar en Santo Domingo de los Colorados, luego fue rescatado por este organismo.

“Aquí no podemos dar cabida a los menores que son conflictivos, pues anteriormente experimentamos que algunos de ellos, que padecen problemas, fueron los que dañaron el local”, declaró Rocío Álava, directora del Patronato Municipal.

Álava también dio a conocer  que en estos momentos ahí se  dictan talleres de capacitación a 350 menores, y que anteriormente ayudaron a otros que presentaban modelos de conducta violenta, que se habían generado por el consumo de marihuana y otro tipo de estupefacientes, incluso cocaína.

“Al momento no podemos ayudarlos en la rehabilitación, pues la fundación a la que los llevábamos en Guayaquil nos cobraban 300 dólares mensuales, recursos con los que ahora no contamos”, expresó Álava, por eso es que hoy solo Carranza ocupa una de las camas.
Sucesos

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.