“La música clásica nunca me gustó, más bien me parecía aburrida. Las imágenes del director haciendo movimientos raros, casi de autista, durante más de dos horas. Nunca me pareció algo racional”, comenta entre risas Edicson Ruiz, un joven músico que se inició en El Sistema y que ahora es miembro del grupo de contrabajos de la Filarmónica de Berlín.
”De entrada no me llamó la atención el contrabajo, me pareció una cosa rara y puse como opciones violín, viola y flauta; luego de las evaluaciones, me dieron la viola, pero no me identifiqué con el instrumento, fue algo ajeno. En el primer ensayo no tuvimos instrumentos, solo contrabajo”.
Con énfasis, resalta que tocar este instrumento no es un trabajo ni una obligación: “Para mí, tocar siempre ha sido la oportunidad de mejorar; por eso los momentos en los que me ha tocado encerrarme a estudiar, no tener vacaciones, no ha sido trabajo, sino diversión, porque si para mí esto hubiese sido un trabajo ya lo hubiese cambiado por otro que dé más dinero. Nunca tuve problemas en ese sentido”, comparte complacido.