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Edición del DOMINGO 1 de Junio del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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‘Mi vida cambió con el  cáncer de mama’
Luego de que me detectaron cáncer de mama  mi vida cambió,  pues de pronto perdí la salud, mi trabajo y la rutina a la cual estaba acostumbrada como, por ejemplo,  ir de paseo con mi familia,  los compromisos sociales, etcétera. Me vi rodeada de muchas personas que padecen de este mismo mal, entre salas de quimioterapias, radioterapias y de todos aquellos procesos que conlleva este tratamiento. Me sentía muy débil y desanimada, porque son muy fuertes estos procesos y me sentía tan desmejorada, vulnerable, estresada. Además, me deprimía cuando cada día mi cuadro clínico se tornaba crónico. En lugar de mejorar  empecé con un tumor de segundo grado y en vez de disminuir se desarrolló  un estado avanzado de cuarto grado; este era el diagnóstico de los médicos que tratan mi enfermedad.

Un día,  mientras leía La Revista, decidí ponerme en contacto con  Toyi de Jácome,  psicóloga clínica y orientadora familiar, del staff de la sección El Especialista. Ella me recomendó y me animó a cambiar de actitud y posición mental con respecto a mi situación,  incluso fue como un verdadero ángel, me dijo que depositara toda mi confianza y mis problemas en Dios, que me entregara a la oración, que practicara el perdón que es el acto de fe y amor hacia uno mismo y hacia los demás, que mantuviera una actitud muy positiva, y gracias a estos consejos y con la ayuda de mis padres, hermanas, doctores y de mis seres queridos, hoy estoy viva,  la enfermedad está controlada, pues los doctores me dieron de alta y ahora me siento bien. Mi vida es normal, he vuelto a trabajar y vivo el día a día con la voluntad de Dios, sin atormentarme con el pasado y sin preocuparme de qué pueda pasar mañana. Definitivamente, la actitud mental de cada ser humano es tan esencial en nuestras vidas y siempre debemos ocuparla con pensamientos positivos, practicar la meditación, tener contacto con la naturaleza. Nosotros atraemos lo bueno y lo malo de nuestras vidas, y de cada experiencia dura que el hombre experimente siempre se aprende y queda como resultado algo bueno, como la paz interior que ahora experimento. En la vida somos transitorios como las nubes, pero siempre es importante dejar una huella.
Adela Lucio,
Manabí


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