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| Las bellas y sus ‘feos’ |
Felicidad, es la palabra que predomina en estas parejas. Ellas viven en una luna de miel continua, con respeto, tolerancia y todo lo esencial.
María Mercedes Cuesta y Michael Oakes Tres meses de novios fueron suficientes para que María Mercedes y su "Gringo" decidan unir sus vidas.
El matrimonio civil se realizó en Playas, el lugar donde se conocieron, con el sol y la brisa presentes, dio inicio a la ceremonia, al mediodía del 28 de julio del 2007.
María Mercedes quería que los invitados disfruten tanto como ella aquel día, por esto les pidió que asistan lo más cómodos posible, este fue otro motivo para casarse en la playa, argumenta.
Algo que los novios no podrán olvidar es la forma y el momento en que Michael Oakes (El Gringo) conoció al padre de María Mercedes minutos antes de que se realice el matrimonio, en un sencillo "papá, mi novio,. Michael, mi papá". El yerno y el suegro solo se conocían por fotografías.
Hoy, aquella presentación es motivo de risas entre la familia. Ellos tienen una excelente relación, comenta María Mercedes.
También dice estar muy feliz por compartir afinidades con su esposo, ellos disfrutan de la aventura, de la transparencia, de las conversaciones, en inglés, porque Michael aunque entiende el español no lo habla.
Por otro lado, un detalle especial es la buena relación entre Michael y los hijos de María Mercedes, María Emilia de 14 y Sebastián de 5. Esta pareja afirma que ha encontrado un balance entre sus virtudes y defectos, el uno es el complemento del otro.
María Luisa Barrios y Jorge Guschmer En la capilla de Punta Blanca, María Luisa Barrios y Jorge Guschmer unieron sus vidas ante Dios, el 20 de octubre del año anterior. Lo que más recuerdan es el significado que el lugar tiene para ambos. “Punta Blanca fue el lugar donde nos conocimos, donde me pidió ser su enamorada, donde me pidió matrimonio y donde al fin nos casamos, eso es muy especial”, explica María Luisa.
Pero esta no es la única coincidencia, la fecha del matrimonio eclesiástico es la misma en que celebraron su aniversario de enamorados por cinco años.
Ya en la recepción, en la casa de los padres del novio, María Luisa se llevó una grata sorpresa: su ya esposo le preparó, como obsequio de bodas, un espectáculo de fuegos artificiales, que en aquella noche despejada se lucieron ante los ojos de la emocionada novia. En estos siete meses de casados, María Luisa comenta que en su matrimonio han predominado el buen humor, la comprensión y el gusto por las películas, las que prefieren disfrutar en la comodidad de su hogar más que ir al cine.
Ella destaca que los preparativos de la boda coincidieron con el inicio de un nuevo trabajo, pero gracias a la ayuda de su familia y amigos, el acto resultó como lo habían planeado.
Katty López y José Focil Días antes de la pasada Navidad, exactamente el 22 de diciembre, Katty y José se casaron en la iglesia San José, de la ciudad de Guayaquil.
Ella recuerda que días antes del matrimonio eclesiástico, la iglesia estaba siendo restaurada como parte de la regeneración urbana, porque fue declarada patrimonio cultural de la ciudad, y los arquitectos no querían detener la obra, pero al fin, un día antes, para el ensayo de los niños de la corte, le dieron el permiso respectivo, y aunque entre polvo y andamios lograron practicar y definir cada ubicación, para que al día siguiente todo estuviera en orden.
Para Katty es difícil decir qué le agradó más de su boda. “¡Todo fue maravilloso!, desde el momento en que entramos a la iglesia, verla llena de orquídeas blancas, ver a todos nuestros familiares y amigos con una sonrisa en sus caras por vernos a nosotros tan felices, todos los medios de comunicación esperándonos al pie de la puerta junto con los violines tocando el Avemaría de fondo, ¡fue algo inolvidable!”, comenta.
En estos primeros meses de matrimonio, Katty dice haber aprendido que lo más importante es tener un vínculo fundado en el amor, el valor y el esfuerzo diario.
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