Nueva York, La Gran Manzana, ha dado a mi vida bastantes cosas con el paso de los años: grupos musicales como Interpol y The Strokes, DJ como Danny Tenaglia y sus maratónicos sets de 24 horas, discotecas como la desaparecida Twilo, donde John Digweed y Sasha alargaban la noche del sábado hasta casi el mediodía del domingo, y una serie de televisión sobre la vida de cuatro típicos habitantes de esta ciudad, Seinfeld.
Pero además me dio un pasatiempo que comparto con el resto de mi familia gracias a mi papá que decidió “culturizarnos” desde temprana edad, el teatro de Broadway, especialmente el musical.
La avenida Broadway es, junto con la Quinta avenida, la calle más famosa de Manhattan. Se caracteriza por atravesar toda la isla, a pesar de que detiene el tráfico donde se cruza con la Séptima avenida, en la plaza de Time Square, punto de referencia de los 39 teatros que forman el circuito Broadway, seis de ellos están físicamente en Broadway el resto a una o dos cuadras. Actualmente es la avenida con mayor costo en el mundo para arrendar o comprar propiedades.
Hoy en día hay obras para todos los gustos como Jersey Boys, basada en la vida de Frankie Valli, o Mamma Mia con música de ABBA, otras basadas en personajes de Disney como El Rey León, La Sirenita o Mary Poppins, y para los fanáticos de la comedia existen adaptaciones como Spamalot de Monty Python, basada en su Holy Grail y Young Frankestein, basado en la película de Mel Brooks, protagonizada por Gene Wilder.
No podemos olvidarnos también de obras ya clásicas como A Chorus Line con Mario López de Salvado por la campana, Chicago y El Fantasma de la Ópera, que actualmente es la obra que más tiempo ha estado en cartelera (20 años) y que ha sido vista por más de 80 millones de personas alrededor del mundo.
También están las nominadas a los Tony, el equivalente al Oscar en lo que se refiere a teatro, como In the Heights, musical que mezcla sonidos latinos como salsa y bolero con hip-hop y que ha recibido trece nominaciones incluyendo mejor musical. La acompañan en esta categoría Cry Baby, basada en la película de John Waters, protagonizada por Johnny Depp (la cinta, no la obra), Passing Strange, un musical alternativo y Xanadú, que se basó en el bizarro filme ochentero protagonizado por Olivia Newton John y musicalizado por Electric Light Orchestra. Para este premio obtuvieron bastantes nominaciones obras que han sido revividas como South Pacific de los autores Rodgers & Hammerstein, Sunday In a Park With George de Stephen Sondheim y Grease, obra legendaria que fue llevada al cine protagonizada por John Travolta y Olivia Newton-John nuevamente.
Para los fans de Oz, del mágico mundo no de la cárcel, esta es la obra con más recaudaciones en Manhattan en este momento, Wicked, musical que se estrenó en el año 2003 en el teatro George Gershwin, basado en una novela de Gregory Maguire y que cuenta la historia de las Brujas de Oz antes de que Dorothy, Toto y los demás llegaran.
Hay obras que por una u otra razón, a diferencia del resto de mi familia, no he podido ver como Jeckyl & Hide, que la vieron dos veces, una de ellas en España protagonizada por Raphael, o Tommy, basada en la ópera rock de The Who de la cual lo único que vi yo fue la camiseta que me regalaron y el compacto con la música de la obra que mi papá nunca me prestó porque suelo perder discos en mi desordenado cuarto.
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