Región norte es la más afectada. Gremios de Ecuador y Colombia intentan buscar soluciones.
Mientras los diplomáticos de Ecuador y Colombia desde hace ya tres meses se toman el tiempo para buscar una solución al conflicto tras el ataque a un campamento de las FARC en suelo ecuatoriano, la tardanza en restablecer las relaciones mantiene en desazón a los gremios turísticos.
La Cámara de Turismo de Ibarra estima que el 80% de los $ 400 mil, aproximadamente, que se tenía previsto recibir por ventas de paquetes turísticos en estos meses, se perdieron tras la anulación de servicios por turistas colombianos.
La cancelación de reservación de hoteles, servicios y la baja en el movimiento comercial que genera el turismo afecta a la también llamada Ciudad Blanca, el lago San Pablo, Otavalo, Valle del Chota en Imbabura, y otros atractivos en Carchi, la zona norte de Esmeraldas y Pichincha.
El grado de preocupación entre los empresarios turísticos obligó a los gremios del sector a organizar una gira promocional de tres días, la semana pasada, hacia Pasto en el departamento de Nariño para dialogar con sus homólogos colombianos y buscar facilidades en el ingreso de turistas de ese país a Ecuador y viceversa.
El próximo 20 de junio está prevista una nueva cita, donde se acordarán vías para mejorar el flujo turístico que, en particular, de lado ecuatoriano se ha visto afectado por la intensificación del control de ingreso.
Solicitar la creación de otra ventanilla de migración en Rumichaca solo para los turistas es una prioridad, expresa Luis Ruiz, presidente de la Cámara de Turismo de Imbabura.
Las preocupaciones son mutuas, añade el dirigente, tras argumentar que a sus colegas colombianos la crisis diplomática les ha significado una baja del 40% en sus ventas.
Ruiz recalca la importancia de que el Gobierno intervenga y tome en cuenta la actividad turística. “Estamos preocupados. Colombia está entre el primer y segundo nivel de importancia en flujo de visitantes, en especial a la zona norte del país”, advierte también Alfonso Aguilar, presidente de la Cámara de Turismo de Pichincha.
Señala que se ha buscado un acercamiento con gremios turísticos colombianos, entre ellos la Corporación Hotelera de Colombia, con quienes buscan establecer un tratado de cooperación privada, mientras dejan al sector diplomático la resolución de los problemas que afectan a los dos países.
Aguilar destaca que la baja en el flujo turístico no solo se registró del lado colombiano, sino con fuerza también del turismo internacional con la cancelación de visitas a Quito y Galápagos, principalmente.
La noticia del bombardeo de Colombia en una zona del Ecuador se expandió al mundo, lo que asustó a los extranjeros que al ver en un mapamundi la corta distancia entre el lugar del ataque y Quito desistieron de la visita.
Las gestiones para recuperar el movimiento turístico también lo impulsa la Cámara de Comercio de Ibarra, su titular, Michel Saud, refiere que el comercio registró una baja del 35% y en quince días tendrán una reunión con empresarios de Nariño porque la crisis afecta a todos los sectores.
Xavier Álvarez, del Ministerio de Turismo, señala que aún no se ha cuantificado las pérdidas en los diversos sectores a raíz del conflicto fronterizo.
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Marzo. Desde esa fecha, tras el ataque, Ecuador rompió relaciones con Colombia.
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Muertos. Entre ellos estaba el portavoz internacional de las FARC, Raúl Reyes.