Evalúa los seis meses de la Asamblea y admite que aún no se ha logrado transmitir los contenidos medulares.
Llega a la cita corriendo y con 30 minutos de retraso. Ofrece disculpas y asegura que, una vez más, no alcanzó a almorzar por tanto ajetreo. Aun así, antes de iniciar, pide unos minutos para “hacer una llamadita”. Le timbra a su hijo Pablo y pregunta lo básico: si fue al médico, si comió bien, si recibió sus clases de matemáticas. Augusto Barrera Guarderas, un poco en broma, un poco en serio, comenta que en los últimos meses ha bajado 8 libras y le han aparecido 80 canas.
“Una por cada asambleísta de PAIS”. Debe correr entre Quito y Montecristi –adonde viaja, al menos, tres veces por semana– por su labor de coordinación entre el Gobierno y la Constituyente, que el pasado jueves cumplió seis meses de trabajo.
Seis meses y apenas una sexta parte de la Constitución aprobada. ¿Faltó organización? Un aspecto importante era establecer un primer tiempo para receptar propuestas. Mi opinión es que esa fase se dilató demasiado. Prácticamente hasta fines de febrero y hasta marzo.
¿Más bien no ha sido excesivo el tiempo destinado a leyes y mandatos? No. En la sesión que se aprobó el mandato de portabilidad, la oposición planteó una discusión sobre la aprobación del orden del día que duró casi dos horas. La aprobación del mandato duró 40 minutos. De las quince personas que más han hablado en la Asamblea, trece son de oposición. El problema es establecer una especie de autocontención verbal.
Pero también debe haber espacios para disentir o plantear propuestas, no solo acatar. Sí, pero algunos participan por una acción de dilación.
Rafael Correa dijo que la gran falla es creer que una democracia participativa es escuchar a todo el mundo, todo el tiempo, y Alberto Acosta replicó que la gran falla no puede ser la democracia. Más que un punto de vista diferente, es la tensión de todo proceso deliberativo. La solución no es no escuchar a nadie, pero hay que ponerle a esto un punto final y avanzar.
Pero no es el único punto en el que tienen divergencias. Está el tema minero, por ejemplo. Es un proceso que requiere un intenso y apasionado debate. Eso que muchos ven como un defecto, es una virtud. No existe una línea de mando vertical.
Pero hay fricciones... Sí hay, hay matices y puntos de vista.
La oposición dice que las propuestas del Ejecutivo reciben un trato especial. Desconocer que hay un vínculo estrecho con la Asamblea, que fue la bandera de campaña de Rafael Correa, líder de PAIS (que tiene la mayoría), me parece que sería casi loco lo contrario, absurdo.
Pero en la mesa 10 solo se han tratado los proyectos de ley del Ejecutivo, cuando existen por lo menos diez más de instituciones y grupos ciudadanos. Como con cualquier Congreso, el Ejecutivo debe mandar leyes indispensables para su gestión.
Pero no solo el Ejecutivo, en todo caso, Correa se reúne cada vez más con el bloque. ¿Es adecuada tanta influencia sobre una Constitución que debe trascender a otros gobiernos? Es legítimo. Hay un liderazgo, todos los bloques se reúnen.
Usted es el nexo Asamblea-Gobierno, pero es innegable la intromisión de otras figuras del Gobierno. Comparto con que a veces ha habido iniciativas que no han estado canalizadas y, cuando nos hemos enterado, las hemos parado. Nadie puede tener una agenda particular. Ha pasado, no le digo que no.
¿Por ejemplo? Pasó que el ex ministro de Cultura, Antonio Preciado, tenía una posición y la Subsecretaría otra. Había un lobby de un lado y del otro.
Otro ejemplo. En el debate sobre el tema de la consulta o consentimiento previo a la comunidad antes de explotar recursos, los asambleístas dijeron que el ministro Ricardo Patiño los llamó para decirles que se inclinen por la consulta. Es diferente. Las reuniones que tenemos tienen el efecto de producir una posición.
Pero una cosa es debatir en bloque, otra es llamar. La presidenta de la mesa, Mónica Chuji, dijo que él la llamó para decirle que retire el principio de consentimiento. En un lado de la balanza va a tener el derecho de la gente a decir no hagan tal obra en mi sitio y en el otro los que necesitan esa obra. Hay un problema de interés general versus el particular.
Pero ella tiene derecho a mantener su postura, así esté equivocada. Sí, pero ya hemos discutido cien mil veces esto y al final resolvimos, por absoluta mayoría, que se constitucionaliza la consulta, pero no así.
¿En el bloque hay en realidad espacio para disentir? Le doy por sentado que ninguna organización tiene un debate tan intenso como nosotros.
¿Por qué, entonces, Correa ha pedido que se retiren del bloque quienes –dice él– manejan otras agendas? Él no fue claro. Se refiere al tema de la consulta. No sé qué habrá dicho (Chuji), pero hasta donde conocíamos había un informe de minoría cuestionando la actitud política y ética de la mayoría.
Pero un sector de las bases cuestiona a la cúpula de PAIS por falta de democratización. Creo que no son de PAIS. Los he visto en pantalla, pero no los conozco. Ha habido muchos problemas en la construcción del movimiento porque es una convergencia de muchas vertientes.
Pero esto lo admite el propio gobernador del Guayas, Leonardo Vicuña. No conozco el caso de Guayas, pero la reestructuración en las provincias tiene que ser lo más inclusiva posible.
Algunas propuestas no son claras. La eventual expropiación, por ejemplo. ¿Qué quieren decir? En una sociedad normal los procesos de acumulación de la propiedad como derecho de las personas tienen que ser contrapesados con el interés colectivo de manera que la sociedad no produzca mecanismos por los cuales unos pocos concentren toda la propiedad en detrimento de las condiciones de vida del resto de la gente.
Pero hay quienes tienen tierras y no producen, pero porque de pronto no tienen las fuentes para ello. Hay que analizar cada caso, pero hay un problema del interés general con el particular. Digamos que tengo cien mil hectáreas y la gente se muere de hambre, pero a mí me parece que en mis cien mil hectáreas no voy a sembrar nada.
¿Y ahí qué se hace? Se le dice: “¿Por qué, señor, no está invirtiendo? Tiene tanto tiempo con estas condiciones”. A nivel urbano pasa lo propio. Ahora, con esta ley, los municipios pueden expropiar los predios que sean de utilidad pública pagando el justo precio.
¿Hay otras opciones como gravar la propiedad improductiva? En este rato existe, debería ser más, porque muchas veces la propiedad improductiva es de engorde. Por ejemplo, tiene un terreno fantástico en el centro y dice: “Yo compré a 20, algún día lo venderé a 400”. ¿Quién gana? Usted. ¿Qué invirtió ahí? Nada. Lo lógico es que le cobre una tasa más alta.
En Guayaquil, la Junta de Beneficencia tiene terrenos en sectores de gran plusvalía y no los vende, solo los alquila. Es fatal. En esos casos hay que intervenir. Tiene impactos. En Quito, por ejemplo, el 30% de la superficie son terrenos de engorde (no se emplean), significa que la presión demográfica se va a las periferias y termina con una ciudad más extensa. Mi opinión es que a esta gente hay que aplicarles un impuesto más progresivo: o construye o cuánto cuesta, tome y preste.
La cantidad de gente que confía mucho en la Asamblea pasó del 22% en enero al 5% en mayo, según la encuestadora de Santiago Pérez. ¿Qué responsabilidad tienen el régimen y PAIS? La oposición nos da mejores datos en las encuestas (ríe). La Asamblea no ha logrado transmitir lo medular. Los primeros meses las leyes y mandatos llenaron la opinión pública y el debate en las mesas pasaba por debajo. Discutimos sobre la herencia y el aborto y no sobre los grandes temas. Ese fue un error imperdonable que tal vez no nos dimos cuenta. Me parecería terrible que la gente vote No porque crea que va a ir un cuy en el escudo. No importa que voten No, pero que no sea por desinformación.
¿Cuál será entonces la estrategia para buscar el Sí? Hay que mejorar estas cosas, mejorar la comunicación y hacer una campaña de información.
¿Sobre qué bases se va a asentar las estrategias? ¿Nuevamente en la figura de Correa como eje? Digamos que el Presidente va a ser un elemento clave, pero lo que se va a someter a votación es la Constitución. Por supuesto que el presidente Rafael Correa dinamizará, pero hay que votar el Sí por la Constitución.
Perfil
Augusto Barrera G.
EDAD
46 años.
PROFESIÓN
Médico experto en desarrollo con una maestría en Ciencias Políticas (España) y un diplomado en Teoría Social (Flacso-Ecuador).
CARGOS
Paralelamente es concejal de Quito por la coalición Foro Urbano e integrante del buró de PAIS. Fue secretario de Planificación y Diálogo Social de Lucio Gutiérrez. Se desafilió de Pachakutik en diciembre del 2005 con el hoy asambleísta Virgilio Hernández (PAIS) por discrepancias internas con la organización.