Colegiales son los responsables de enseñar. Deben cumplir 200 horas como docentes.
Aunque resulta difícil, Joselyn Flores, de 16 años, tiene la determinación de enseñar. Ayer fue su segundo sábado que asumió el papel de maestra y no de alumna, para estar al frente de un aula llena de adultos ávidos por aprender sobre el alfabeto, gramática, números, operaciones de suma y resta...
En el colegio Gloria Gorelik hubo cinco destinadas para las jornadas de alfabetización que cumplen las alumnas del plantel, como parte de su proceso de formación académica.
Los adultos recibieron la instrucción con entusiasmo. Muchos de ellos, durante su niñez, no terminaron la instrucción primaria por lo que las clases representan una oportunidad para superarse, dijeron.
Martha Vargas apenas descendió del plantel (Chimborazo y Letamendi) volvió a leer el cuadernillo donde deberá repetir secuencias de figuras plasmadas en una cuadrícula, como tarea para la siguiente clase, el próximo sábado.
Rosa Pincay, otra participante, destacó la paciencia de los jóvenes profesores.
Ahora los días tendrán un matiz diferente para ella, porque combinará las tareas del hogar con el papel de alumna, que respaldan sus familiares.
En otros planteles los alumnos también cumplen o preparan jornadas de alfabetización. Los del Provincia del Cotopaxi, que funciona en la cooperativa Stella Maris, en el Guasmo sur, realizaron una caminata para fomentar el aprendizaje.
Un acto inaugural también se desarrolló en el colegio Huancavilca. Ambos planteles iniciarán las jornadas este sábado al igual que el colegio Guayaquil.
Otros, en cambio, comenzaron la semana pasada como el colegio Nueve de Octubre.
Los adultos fueron “reclutados” por los estudiantes que recorrieron los barrios.
La campaña es parte del Programa nacional de educación básica para jóvenes y adultos, del Ministerio de Educación.