Dos visiones opuestas: el centralismo y el autogobierno se enfrentan en Bolivia.
Las regiones de Beni y Pando desafían hoy al gobierno de Evo Morales con sendos referendos autonomistas que buscan, según sus impulsores, ser un primer paso para combatir la pobreza de estas zonas ubicadas en la Amazonía boliviana.
Horas previas al plebiscito, en Filadelfia (Pando), grupos afines a Morales cortaron el paso vehicular y hubo incidentes con los transportistas.
Los moradores de Beni y Pando deciden hoy en sendos referendos si aprueban los estatutos para lograr su descentralización política y económica del gobierno central.
Ambas regiones son junto con Santa Cruz, que aprobó su autonomía en mayo pasado, y con Tarija, que vivirá un proceso similar el 22 de junio, los abanderados de los regímenes autonómicos, vistos por el presidente Evo Morales como intentos de separación del país.
A ellos se suman con timidez Chuquisaca y Cochabamba, que involucran a seis de nueve departamentos bolivianos.
Los plebiscitos de hoy ocurren en medio de una fuerte crisis que protagonizan el oficialismo socialista, que apoya una nueva Constitución que reivindica una economía regida por el Estado y plasma aspiraciones del sector indígena, y la oposición de derecha, que avala autonomías de tinte liberal, en medio de intentos infuctuosos por conciliar estas dos visiones opuestas de país.
Estas consultas ahondarán una crisis complicada ya por referendos revocatorios de mandato del Presidente y los prefectos, convocados para agosto por iniciativa de la oposición.
Al lograr su autonomía, estos departamentos buscan definir sus propias políticas públicas y tener una mayor participación en la toma de decisiones para lograr una mejor redistribución de los impuestos o de la riqueza minera, petrolera y forestal.
El presidente Morales ha denunciado que los estatutos de autonomía de los cuatro departamentos rebeldes buscan defender los intereses de agroempresarios e impedir las autonomías de los pueblos indígenas, como dispone la nueva Constitución que también debe ser aprobada en dos referendos.
“Además del rechazo a la reforma agraria (...) la autonomía es también un deseo de debilitar la base de apoyo a Morales”, afirma Kathryn Ledebur, presidenta de la Red Andina de Información, un centro de investigación con sede en Bolivia.
Los prefectos de Beni, Ernesto Suárez, y de Pando, Leopoldo Fernández, no han respondido a denuncias oficiales de que las autonomías buscan proteger intereses de latifundistas.
El sociólogo beniano Wilder Molina, autor de una investigación sobre demandas autonómicas en la Amazonía, afirma que el atraso de Beni y Pando generó en la población “un fuerte resentimiento contra el olvido histórico del Estado” lo que impulsó su adhesión a la causa autonomista.
Pero, aclara Molina, esas regiones tienen una conciencia de que, frente a sus limitados ingresos propios, es necesario que el Estado les transfiera recursos para sobrevivir, por lo que la población tiene arraigado un “sentimiento de bolivianidad” que se cultiva y explica además por ser fronterizos con Brasil y Perú.
Puntualiza que ese sentimiento hace poco probable el avance de una corriente “separatista” como teme el gobierno. Para el senador opositor Carlos Borth, quien hizo un estudio comparativo sobre los estatutos autonómicos bolivianos, “Beni y Pando no tienen ninguna posibilidad” de vivir independientes por sus limitaciones.
Agrega que tampoco Santa Cruz optaría por una supuesta independencia, porque su mercado está localizado en el resto de Bolivia y parte de las rutas de transporte para la exportación pasan por el oeste del país, es decir, la zona andina indígena.
Los estatutos por votarse en Beni y Pando, igual que el de Santa Cruz, dejan en manos de los prefectos, futuros “gobernadores”, la política de tierras y el control de migraciones internas y externas.
Según Borth, el estatuto de Beni es “más radical y duro” que el de Santa Cruz en temas como migraciones internas, autonomías indígenas y control de fuerzas de seguridad, aunque se parecen en cuanto a la legislación sobre la tierra.
En Pando, el documento que se vota hoy está más abierto a una posible concertación de las competencias de la región con las del Estado, dice Borth.
Abandonadas
Beni y Pando son regiones despobladas, olvidadas por el Estado y aisladas del eje económico y político.
Producción
Beni es el centro nacional de producción de carne vacuna, Pando lo es de la castaña, exportada a Europa y EE.UU.
Pobreza extendida
En ambos la pobreza está entre el 70% y 75% de la población, muy por encima de la media nacional del 58,6%.
Gran potencial
Ambas regiones tienen un gran potencial de desarrollo por sus grandes llanuras y zonas boscosas vírgenes.
Extensos
Beni y Pando ocupan el 5% de la población en el 25% del territorio boliviano.