- JUN. 01, 2008 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
#1
El mensaje de la Palabra de Dios
Jesús invita a sus oyentes a elegir el camino de la vida, haciendo la voluntad de Dios y poniendo en práctica sus enseñanzas.
La verdadera clave para distinguir los verdaderos de los falsos profetas no es su doctrina sino sus obras.
#2
¿Qué compromiso nos pide el Señor?
Pasar de las palabras a las obras, vivir la fe en el estilo de vida propuesto por Jesús.
Mateo invita a los cristianos de todos los tiempos a enraizar su fe en la enseñanza de Jesús, y a traducir sus enseñanzas en obras.
No es suficiente la ortodoxia: es necesario que la recta doctrina se manifiesta en la ortopraxis, en el recto obrar.
Invocar al Señor y profetizar en su nombre, nos compromete y nos exige cumplir la voluntad de Dios.
Lo esencial de la vida cristiana no es confesar a Jesús de palabra, sino hacer la voluntad del Padre: amar con obras.
Con frecuencia se reduce la fe en Dios al ámbito religioso, al mundo de las devociones, o de lo extraordinario y milagroso, separándolo de las tareas y responsabilidades de la vida cotidiana.
Pero la fe es vida y compromiso de hacer voluntad de Dios construyendo su Reino de vida, de justicia, de amor y paz.
La crisis de vida cristiana que vivimos nos obliga a revisar los cimientos sobre los que construimos nuestra vida: si está enraizada en el Evangelio, o sobre costumbres, modas y tradiciones familiares, ancestrales.
Las crisis no son para abandonar la fe, sino para revisar nuestras motivaciones y aceptar a Cristo como maestro y modelo de la mujer y del hombre renacidos en la Pascua.
No se cayó porque estaba construida en roca.
#3
¿Cuál es mi respuesta, hoy?
* Mi fe, ¿se fundamenta en tradiciones familiares, o en el Evangelio de Jesús?
* ¿Veo la fe como un conjunto de verdades que hay que aceptar, o como un estilo de vida que hay que asumir y vivir?
* ¿Qué voy a hacer para clarificar y profundizar mi fe, superando el miedo a tratar estos temas y dispuesto a aceptar lo que enseña hoy la Iglesia.
ACLARACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Asamblea (cantando): Aleluya, aleluya.
Cantor: Yo soy la vid y ustedes los sarmientos,
El que permanece en mí y yo en él,
ese da fruto abundante.
Asamblea: Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
Asamblea: Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No todo el que me diga: ¡Señor, Señor!, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: ¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros? Entonces yo les diré en su cara: Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.
El que escucha estas palabras y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente”.