Pregúntele al reverendo Al Green sobre Lay It Down (Blue Note), su nuevo álbum garboso y cargado de ritmo, y probablemente escuche una frase familiar. “Amor y felicidad”, dijo Green hace poco, vía telefónica desde Memphis, Tennessee, donde tiene más de 30 años de ser el pastor de la iglesia Full Gospel Tabernacle. “Ésa es la historia que llevamos. Este tema entero está en la zona del amor y en la de la felicidad”.
La alusión al pasado tiene sentido y no sólo porque “Love and Happiness”, himno de su álbum I’m Still in Love With You de 1972, ha perdurado. La canción resume su misión como artista y equilibra hábilmente lo sensual y lo espiritual.
Lay It Down, lanzado el 27 de mayo, es también un retorno al pasado: una evocación increíblemente fiel del sonido clásico de Al Green. “Dijeron, ‘no veo nada que debamos cambiar”, dijo Green, de 62 años, al referirse a sus colaboradores principales en el álbum.
Esos serían el baterista Ahmir Thompson, conocido como ?uestlove, del grupo de hip-hop the Roots, y el tecladista James Poyser, una fuerza tras bambalinas en el rhythm & blues contemporáneo.
Desde el comienzo, la idea era servir como conducto para una vibra clásica. “Éste va a ser el álbum de seguimiento de The Belle Album”, recordó Thompson haber dicho, en referencia al lanzamiento de 1977 considerado por algunos conocedores como el último gran disco de Al Green, producido unos cuantos años después de la tragedia que lo hizo regresar a su fe y hacia un acogimiento estricto de la música gospel. (La historia es tristemente célebre en los anales de la música pop: una amiga lo quemó con una olla hirviendo y luego se suicidó).
Thompson y Poyser fueron participantes clave en la escena de hip-hop alternativo que floreció a fines del milenio bajo la etiqueta de neo soul. Como miembros fundadores de un colectivo llamado los Soulquarians, trabajaron juntos en Voodoo, álbum significativo de D’Angelo, cantante de R&B. Lanzado en el 2000, fue grabado en una bruma de improvisación durante sesiones maratónicas en los Electric Lady Studios, el centro de grabación, en Greenwich Village, Nueva York, construido por Jimi Hendrix.
Cuando Thompson y Poyser consideraron cómo hacer un nuevo disco de Al Green, instintivamente dieron con su plan. “Queríamos que entrara a Electric Lady”, dijo Thompson, “para poderlo transportar al mismo ambiente que usamos para todos esos discos entre 1997 y el 2002”.
Sin embargo, si bien el nuevo álbum de Green se beneficia de algunas de las lecciones del neo soul, su impulso principal es mucho más sugestivo del retro soul, otro movimiento reciente que da un vistazo hacia atrás con algo más resuelto que cariño. El retro soul representa una cámara del tiempo, al crear la sensación de que la música brota directamente de la era de antaño que la inspiró. Lay It Down persigue un ideal notablemente similar.
El primer día que Green se unió al grupo en el estudio, su colaboración relajada produjo el corazón de ocho canciones nuevas, “Entré y les pregunté qué estaban tocando”, dijo Green. “No sabían, así que tomé un lápiz y un bloc de papel en mi mano, y dijeron, ‘escribe algo’. Escribí, ‘Lay it down. Let it go. Fall in love”.
Estas palabras inician el coro de la canción titular del álbum, que estableció el estado de ánimo para la sesión.
Green dijo que estaba orgulloso del hecho de que tocará en el Carnegie Hall por primera vez en junio. “Ya ordenamos esmoquins”, señaló.
Es casi seguro que “Love and Happiness” ocupe un lugar en su concierto, en Carnegie Hall o en cualquier otra parte. “Vamos a tratar de hacer nuestro mejor esfuerzo para hacer un buen trabajo”, dijo. “Vamos a plasmarlo”.