Las tecnologías de la información traen cosas que nos sorprenden, cosas extrañas que alimentan nuestro desconcierto. Algunas de ellas pueden ser divertidas. Las más suelen ser chocantes y muchas son criminales. Utilizadas sin mucho escrúpulo, o sin comprensión de lo que está en juego, pueden llevar a reacciones más dañinas que el uso de la tecnología que se quiere controlar. Nada mejor que algunas noticias recientes aparecidas en la web en muy pocos días para ilustrar el problema.
Empecemos con lo meramente original. Un artista sueco de nombre Erik Nordenankar tuvo la idea de dar a la empresa de mensajería DHL una maleta con un sistema GPS para que la llevara alrededor del mundo según un itinerario muy preciso (“dónde ir y en qué orden”, explica). En 55 días pasó por 62 países y 6 continentes grabando siempre dónde estaba.
Al final, Erik pudo bajar los datos a su computadora y de ahí sobre un mapa donde dibujan su retrato tamaño planeta: un solo trazo de 110.664 km de largo. Lo pueden ver, con los videos sobre el proceso, en el sitio thebiggestdrawingintheworld. Gizmodo, el sitio de gadgets, lo saluda el 25 de mayo como “la fusión más creativa de arte y tecnología a la fecha”. The Guardian de Londres no descarta que sea un montaje falso, “pero uno muy bueno”, reconoce. La idea divertida y algo extraña alimenta nuestra impresión de que esas cosas tienen algo mágico.
La misma tecnología puede ser utilizada para el arte o para el crimen. Para recordarnos que toda tecnología puede ser utilizada para el mal como para el bien, el Daily Yomiury Online nos cuenta, el mismo día, la historia de un señor que rentaba carros, les escondía un aparato con GPS adentro para poder encontrarlos después y robarlos gracias a copias de las llaves hechas por él y la ayuda de dos de sus ex mujeres... lo cual lo llevó a su pérdida.
Rápidamente llegamos a crímenes más graves como lo es la historia de esa pareja que puso en venta su bebé de ocho meses en el sitio de subastas eBay. El anuncio decía: “Pongo mi bebé casi nuevo en venta porque llora demasiado. Varón, 70 cm de largo”, nos informa el Sydney Morning Herald del 25 de mayo, citando un despacho de la agencia Reuters. La apuesta inicial era de 1 € pero nadie se atrevió durante las dos horas que estuvo en línea. Alertada por varias personas, la policía arrestó inmediatamente a la joven madre de 23 años, quien afirma ahora que “solo era un chiste”. El niño está en el hospital y la madre tiene que pasar por varios tests psicológicos.
¿Cómo no reaccionar contra este tipo de locura? ¿Cómo no preocuparse? Ahí empiezan los riesgos que podemos atribuir a las reacciones más que a los hechos en cuestión.
Podría ser el caso del sitio británico de redes sociales Faceparty. De un día para otro, o casi, eliminó de sus listas a todos los usuarios de más de 36 años. El motivo: proteger a los niños ya que los delincuentes sexuales se encuentran con mayor frecuencia entre los mayores. “Entendemos que apenas una minoría de los usuarios mayores son delincuentes sexuales, pero deben entender que no podemos decir cuáles”, explicó la empresa en un comunicado citado por el sitio The Register el 22 de mayo.
Así es como llegamos, paso a paso, al pedido hecho por el senador estadounidense Joseph Lieberman a YouTube para que retire centenares de videos provenientes de sitios islámicos. La compañía revisó dichos sitios a la luz de sus reglas internas que prohíben los discursos promovedores del odio y la violencia explícita gratuita. Retiró 80 de ellos y dejó los demás.
Lieberman no está satisfecho y el comité de seguridad interna (Homeland Security), que preside en el Senado, publicó a principio de mes un informe en el cual identifica el internet como “uno de los motores más importantes” de la amenaza terrorista contra Estados Unidos por su promoción de la radicalización y el terrorismo.
Un editorial del New York Times que retoma los hechos el 25 de mayo agrega: “A pesar de que el informe del comité sobre la seguridad interna no llegó a recomendar un control de la expresión online, pregunto ¿qué leyes, si es que alguna, son necesarias? La respuesta es que nuevas leyes no hacen más falta –ni son más justificables– que serían tolerables leyes que restringirían la expresión por teléfono, en un periódico o un libro, en una esquina en la calle o en una iglesia, una sinagoga o una mezquita”.
El diario neoyorquino agrega que la prohibición podría ser poco eficiente y que más vale dejar que la policía, los medios de comunicación y la ciudadanía vigilen lo que se produce en la red. Recuerda lo que varias democracias europeas aprendieron en otros tiempos no tan lejanos: “Si renunciamos a nuestros derechos fundamentales, los terroristas ganan”. Y cita una reacción de la American Civil Liberties Union, para la cual la ley sobre el terrorismo interno en proceso de discusión en el Senado “podría ser un precursor de propuestas para censurar y regular la expresión en internet”.
LINKSEl RETRATO MÁS GRANDE DEL MUNDO
http://biggestdrawingintheworld.com/Gizmodo sobre el retrato más grande del mundo
http://gizmodo.com/‘The Guardian’ sobre el retrato más grande
http://blogs.guardian.co.uk/